El controvertido desfile de la Orden de Orange por partidarios
unionistas transcurrió hoy sin nuevos incidentes violentos en
Irlanda del Norte, tras las protestas de republicanos católicos que
dejaron una veintena de policías heridos, informó Prensa Latina.
Jóvenes manifestantes lanzaron anoche piedras y bombas caseras,
mientras agentes antidisturbios dispararon balines de goma y
emplearon chorros de agua para dispersar la demostración en rechazo
a la marcha que celebran los unionistas protestantes cada 12 de
julio.
El desfile de este martes contó con un fuerte despliegue policial
a lo largo de la avenida Crumlin Road, por donde recorrió la Orden
de Orange en el centro de Belfast, mientras un grupo de
nacionalistas pasó muy cerca del lugar.
Como es habitual por esta fecha miles de miembros de la orden y
leales del gobierno pro-británico salen a las calles para conmemorar
la victoria del príncipe protestante Guillermo de Orange sobre el
monarca católico James II, en la Batalla de Boyne en 1690.
En el sector nacionalista al oeste de la ciudad los disturbios
estallaron en la noche del lunes y continuaron hasta la mañana de
este martes.
Varios policías heridos, manifestantes detenidos, numerosos
vehículos destruidos y otros destrozos fue el saldo de un nuevo
brote de descontento y violencia en Irlanda del Norte.
Antes de los incidentes políticos y eclesiásticos de ambos lados
hicieron un llamado a un día libre de violencia en Belfast, luego de
los graves acontecimientos ocurridos el fin de semana.
Sectores de unionistas y republicanos han torpedeado en los
últimos tiempos los avances para consolidar el proceso de paz,
propiciado por los acuerdos del Viernes Santo (1998) y de San Andrés
(2006), que buscan el fin de décadas de conflictos violentos.
Una parte de los nacionalistas ven en las marchas de la orden una
manera de expresar la superioridad de la comunidad
protestante-unionista sobre la católica-republicana, el origen de
las prolongadas rivalidades en Irlanda del Norte.
La Orden de Orange insiste en que los desfiles son una
oportunidad única de mostrar su historia y patrimonio,
presumiblemente orientada a estimular el turismo.