Rusia amaneció hoy en duelo por el peor desastre naval en una
década, al naufragar el buque Bulgaria en el río Volga, con saldo
preliminar de 59 muertos, 67 desaparecidos y 79 sobrevivientes,
informó Prensa Latina.
Las autoridades de la república rusa de Tatarstán organizan esta
jornada los funerales de al menos 36 fallecidos, cuyos cadáveres ya
fueron identificados, en tanto 106 buzos participan en la búsqueda
de cuerpos sin vida en unos 25 kilómetros a lo largo del río.
En la operación se espera la participación de dos buques grúas
procedentes de las ciudades de Volgogrado y Nizhni Novgorod para
rescatar los cadáveres de unos 30 niños, atrapados en la bodega del
Bulgaria, de donde ya fueron evacuados los restos de cinco menores.
Muchos de los infantes se concentraron en un cuarto para el
recreo, con un cajón de arena, donde se les ofreció un programa
especial de entretenimiento, poco antes de producirse el desastre.
Además, el gobierno tártaro aclaró que había 209 personas
registradas en la citada embarcación, construida en 1955, pero en
realidad viajaron 205, de las cuales 25 no lo hacían de forma legal.
El buque sólo tenía capacidad para 140 personas.
El presidente ruso, Dmitri Medvedev, consideró ayer adecuada la
propuesta de rescatar al Bulgaria. De ello se encargará el Buró de
Construcción Académico Krilov, de San Petersburgo, que proyectó la
operación para sacar a flote al submarino estratégico Kursk, en
1999.
La fiscalía marítima registró fuertes violaciones en el régimen
de explotación del referido buque, pues éste carecía de permiso para
realizar viajes turísticos por el Volga y el transporte de
pasajeros.
El Bulgaria fue sometido a reparación capital por última vez en
1980, llevaba 50 personas a bordo por encima de su capacidad, salió
a navegar con el motor izquierdo averiado y con una declinación a la
derecha de cuatro grados por llevar más combustible en esa zona.
Por su lado, el ministro ruso de Transporte, Igor Levitin,
demandó serios castigos para los capitanes de al menos dos naves que
se negaron a socorrer a los náufragos del Bulgaria.