La frecuencia de eventos de sequía aumentó de manera
significativa en el periodo 1961-1990 con respecto al de 1931-1960,
tendencia que mantiene su continuidad y constituye una de las
variaciones climáticas más importantes observadas en nuestro
archipiélago durante las últimas cinco décadas.
Tal afirmación la hizo el doctor Ramón Pérez Suárez, investigador
del Centro del Clima del Instituto de Meteorología, en la primera
jornada del II Congreso de Cambio Climático, que sesiona en La
Habana como parte del programa científico de la VIII Convención
Internacional sobre Medio Ambiente y Desarrollo.
Según explicó el especialista, la ocurrencia reiterada de esos
episodios, donde la falta de precipitaciones causa un notable
desequilibrio hidrológico, obedece en lo fundamental al
reforzamiento de la influencia anticiclónica en los niveles medios y
baj
os de la atmósfera en Cuba y la zona geográfica aledaña.
Dijo, además, que las sequías severas y prolongadas también
muestran un incremento considerable. Al respecto mencionó las
sucedidas en los años 1967-1969, 1974-1976, 1983-1986, y el
extraordinario caso de la reportada desde mayo del 2003 a igual mes
del 2005, considerada una de las peores de todos los tiempos, debido
a su magnitud y extensión territorial.
La reiteración de esos fenómenos naturales, unido a las altas
tasas de evaporación, contribuye al agotamiento de los suelos y a la
disminución de las reservas de agua subterráneas, lo cual repercute
de manera desfavorable en la producción agrícola.
Asimismo, pudo apreciarse un aumento de la temperatura
superficial del aire en cerca de 0,9 grados celsius como promedio
durante la segunda mitad del siglo XX, condicionado por la elevación
de la temperatura mínima en alrededor de 1,9 grados, y la
acumulación de mayores totales de lluvia asociados a eventos de
grandes precipitaciones.
De manera particular vale destacar el azote de siete huracanes
intensos entre el 2001 y el 2008, lo cual representa uno de los
elementos más peligrosos observados en los años recientes.
Los resultados anteriores forman parte de la segunda evaluación
de las variaciones y tendencias del clima en Cuba, estudio hecho por
un colectivo de investigadores del Instituto de Meteorología.