|
En la Habana
El dilema de las inundaciones
Livia Rodríguez y
Orfilio Peláez
Las imágenes de calles y avenidas convertidas en verdaderos ríos
a causa de cualquier aguacero, incluso no tan fuerte, se han hecho
más habituales en la capital durante las últimas décadas.
Cada
desecho que se encuentre fuera de los tanques recolectores de basura
va a parar a las fuentes pluviales y las contaminan.
En algunos lugares puntuales la magnitud de las inundaciones
interrumpe totalmente el tránsito de vehículos y personas, e
incluso, llega al extremo de provocar perjuicios en el interior de
las viviendas y en centros productivos, recreativos y de servicios.
Si esto ocurre con una lluvia de corta duración, ¿qué sucedería
entonces en la ciudad si nos azota un ciclón tropical de lento
movimiento y acompañado de intensas precipitaciones, capaz de
ocasionar acumulados de hasta 200 y más milímetros en 24 horas, algo
que por suerte no ocurre hace mucho tiempo?
El
ingeniero Sergio del Castillo Alonso explica el sistema de
organización del trabajo para mantener la limpieza de los conductos
encargados del drenaje pluvial.
Como explica el ingeniero Sergio del Castillo Alonso, jefe del
Departamento de Drenaje Pluvial Ríos y Zanjas, el sistema de redes
diseñado en la capital para propiciar la evacuación del agua dejada
por las lluvias data de principios del siglo XX, por tanto es
imposible que pueda trabajar de manera muy eficiente hoy, cuando la
población es muy superior a la cantidad de habitantes reportados en
esa fecha.
Con el paso de los años la propia urbanización de la ciudad
limitó en gran medida el drenaje natural de los terrenos, lo cual
aumentó el aporte de agua a las redes, y creó dificultades en el
funcionamiento de estas, subrayó.
INDISCIPLINA A MUCHAS MANOS
Durante el recorrido efectuado por los reporteros de Granma
en varios municipios capitalinos, fue fácil ver las consecuencias de
la irresponsabilidad y el desorden, al apreciar numerosos tragantes
"tapados", debido a la basura depositada encima de ellos, mezcla
asfáltica, y objetos de todo tipo, como botellas, latas de cerveza o
refrescos, pomos plásticos, y jabas de nylon.
Aguas
de La Habana cuenta con diez brigadas que atienden de forma
permanente un área determinada y tienen que responder por la calidad
del saneamiento de las alcantarillas y los registros.
Asimismo resultó común encontrar tuberías y registros obstruidos
por raíces de árboles, cables eléctricos abandonados, y hasta sacos.
La pérdida de contenes y badenes debido al aumento del rasante
vial provocado por un mal trabajo en la reparación de las calles, y
las obstrucciones originadas por la deposición de desechos y
escombros en la vía pública, repercuten de manera desfavorable en la
pérdida de la capacidad de respuesta del sistema de drenaje pluvial.
Sobre el tema, Osvaldo Fumero, subdirector de Saneamiento de
Aguas de La Habana, subrayó que tales indisciplinas sociales
cometidas por los ciudadanos e instituciones contribuyen a
incrementar la magnitud de las inundaciones y lastran el trabajo que
se realiza para propiciar una más rápida evacuación de las aguas.
Otras de las causas que impiden la eficiencia del sistema de
drenaje son la sedimentación de los drenes a la salida al mar,
asociada al atraque de los barcos, y los movimientos de tierra
inadecuados y las construcciones ilegales, que dañan el
escurrimiento natural del terreno.
Resulta oportuno recordar que la mayoría de las cuencas de
drenaje atendidas por la empresa conducen las aguas de las
precipitaciones fundamentalmente hacia el litoral, la Bahía de La
Habana, y a los ríos.
Más allá de perjudicar a los tragantes, cada desecho, basura o
desperdicio arrojado por personas inconscientes, va a parar a esas
fuentes pluviales y las contaminan. Baste ver una crecida del río
Quibú para comprender la magnitud del problema.
LA LIMPIEZA ES LO IDEAL
Desde finales del 2009, la empresa Aguas de La Habana, a través
de su Departamento de Drenaje Pluvial, aplica una nueva estrategia
de trabajo dirigida a fortalecer la labor de limpieza sistemática de
tragantes, alcantarillas y conductos, en los ocho municipios del
centro y oeste de la urbe atendidos por la entidad: La Lisa, Playa,
Marianao, Plaza, Centro Habana, La Habana Vieja, 10 de Octubre y
Cerro.
Según precisó Alonso, en los ocho municipios mencionados están
identificadas 78 zonas de inundación, concentrándose los casos más
críticos en La Lisa, Playa, Habana Vieja, 10 de Octubre, Cerro y
Centro Habana y en total hay 370 kilómetros de redes de drenaje
pluvial y 23 430 tragantes bajo la supervisión de la entidad.
A fin de lograr una mayor eficiencia en la rehabilitación de
tragantes y alcantarillas, en los meses finales del 2009 se instauró
el trabajo por cuencas, que consiste en hacer dicha tarea teniendo
en cuenta las cuencas de drenaje en toda su magnitud, y no solamente
en la zona de inundación.
El objetivo, explica el ingeniero Sergio, es recuperar la
capacidad de evacuación de los sistemas de drenaje existentes,
mediante la limpieza eficiente de los tragantes y el mantenimiento
preventivo de las redes, aprovechando y respetando la estructura
topográfica del terreno.
Para ello la empresa cuenta con diez brigadas. Cada una atiende
de forma permanente un área determinada y tiene que responder por la
calidad del saneamiento. El ciclo de limpieza abarca como promedio
de 35 a 40 días, en dependencia de la cantidad de tragantes que haya
en la zona.
También hay una brigada de cuatro buzos, con todo el equipo y los
medios necesarios, para hacer esa labor en los lugares más complejos
y de difícil acceso.
Más allá de la mejoría experimentada en una actividad que durante
años presentó serias deficiencias, el programa enfrenta dificultades
de orden logístico referidas a la insuficiente disponibilidad de
carros de alta presión destinados a la desobstrucción de las
conexiones de los tragantes, la carencia de winches (recogen los
desechos sólidos) empleados en el mantenimiento de los colectores, y
la falta de financiamiento para ejecutar las obras proyectadas en
dicha actividad, aseveró el especialista.
Los directivos de Aguas de La Habana explicaron que la entidad
trabaja también en el saneamiento y limpieza de los principales
ríos, arroyos y zanjas existentes en los ocho municipios del centro
y oeste de la ciudad, mediante la chapea de los cauces y otras
acciones, aunque no cuentan con los equipos de dragado.
Afirman que el estado del drenaje pluvial en la capital salió de
sus peores momentos y la efectividad en las labores de limpieza y
mantenimiento mejoró de manera significativa. El veredicto
definitivo lo mostrará la madre naturaleza. |