MÉXICO, 6 julio.—La alta comisionada de las Naciones Unidas para
los Derechos Humanos, Navi Pillay, expresó hoy su consternación por
los atroces atropellos cometidos en México por el crimen organizado
y su preocupación por crecientes informes de abusos por fuerzas del
Estado.
Pillay reconoció los grandes retos del país en esta materia,
durante la firma de un acuerdo con el gobierno mexicano para la
protección de los defensores de los derechos humanos, con la
presencia del presidente, Felipe Calderón.
La embajadora comentó que ha visto los efectos dañinos de las
actividades del crimen organizado", además de quedar particularmente
consternada con los relatos de migrantes y otras víctimas de la
violencia con quienes se reunió aquí.
"La violencia y el crimen violan los derechos fundamentales",
expresó, y aunque en "circunstancias especiales deben tomarse
medidas especiales", estas "deben permanecer excepcionales y
acotadas en el tiempo", abundó.
La alta comisionada, quien permanecerá hasta al próximo sábado en
Ciudad México, también llamó a proteger los derechos de las víctimas
en materia de seguridad, su acceso a la justicia y reparación de
daños.
Reconoció la resolución con la que la sociedad civil mexicana
trabaja por la protección de los derechos humanos, en medio de
grandes riesgos de los activistas.
En este encuentro Pillay entregó al mandatario mexicano un
documento con las incidencias de su oficina en esta materia durante
una década.
También la embajadora recibió del presidente Calderón un informe
sobre los avances y desafíos del país en el tema de los derechos
humanos.
La alta comisionada participó además en el inicio de una campaña
a favor de los defensores de derechos humanos, una iniciativa para
hacer visible la labor de los activistas humanitarios en el país y
llamar a la ciudadanía a comprometerse en la defensa de sus
garantías fundamentales.