Nada
más coherente con el ideal de Bolívar que el apoyo incondicional del
pueblo a su presidente Hugo Chávez y al proceso revolucionario
destinado a continuar aquella clarinada de independencia de 1811.
En un nuevo aniversario del despertar venezolano hacia su
emancipación, el desfile cívico militar en el paseo Los Próceres de
Caracas, fue una tribuna de amor, de lucha, desde la cual no solo se
festejó, sino que se ratificó la vigencia del pensamiento de El
Libertador de concebir una Patria unida, fortalecida, y para ello
seguir colocando la piedra fundamental de la libertad venezolana.
Si antes fueron siete provincias españolas pertenecientes a la
Capitanía General de Venezuela que lucharon contra toda sumisión,
hoy son 23 estados federales que se enfrentan a un imperio más
poderoso que el español, más destructor e incluso más sutil en
cuanto a mecanismos de dominación.
Cada
5 de julio, los venezolanos celebran la declaración solemne que
marcó la emancipación e inició el camino hacia el fortalecimiento de
la Gran Colombia (incluía los actuales territorios de Venezuela,
Panamá, Perú, Colombia, Bolivia y Ecuador). Precedido por la
proclamación popular del 19 de abril de 1810.
Doscientos años después, Venezuela está invitada a iniciar "otra
larga marcha hacia la cumbre de la Patria plena e independiente",
bajo la premisa de que "hemos recuperado la independencia y hoy lo
digo a nombre de Bolívar, esa independencia recuperada debe ser la
puerta que debemos mantener abierta y esplendorosa para recuperar en
los próximos años y décadas todos los bienes de la Patria y el
pueblo", tal y como expresó el presidente Chávez.
El
líder bolivariano ratificó el llamado al sentir patrio "derrotando
en mil batallas a quienes pretenden debilitar y echar abajo la
Patria, siempre derrotarlos con alegría, con hermosura, de manera
sublime, con esplendor".
En el contexto del Bicentenario, Venezuela emerge como líder en
la región. La nación sudamericana está presente, en proyectos
regionales como el ALBA, la CELAC, fomentando la integración de toda
la América, desde el Río Bravo hasta la Patagonia. Venezuela brilla
hoy con luz propia amparada en que solo mediante la unidad
latinoamericana es posible consolidar las conquistas que le
llevaron, hace dos siglos atrás, a rebelarse contra todo vestigio de
dominación.
La República Bolivariana de Venezuela tiene claro que mientras
exista un imperio que siga metiendo las narices donde no le
corresponde promoviendo la intromisión en los asuntos internos de
los países, y hasta tanto no se despejen los mecanismos de
imposición de políticas de explotación económica y la pretendida
subordinación a los intereses de fuerzas ajenas, la lucha por la
independencia no habrá terminado.