El doctor Gustavo Adolfo Bell Lemus, embajador de Colombia en La
Habana, recordó las declaraciones del propio García Márquez cuando
dijo que en el único lugar donde no se sentía extranjero era en el
ámbito del Caribe.
De manera particular, el diplomático abordó facetas de las
convicciones políticas de Gabo al evocar los casi seis lustros que
median de su discurso en Estocolmo al recibir el Premio Nobel, en
1982.
En aquella oportunidad, con un lenguaje distante de los tópicos
panfletarios, el autor de El otoño del patriarca expresó su
confianza en que América Latina tuviera una segunda y definitiva
oportunidad sobre la tierra.
Sus imágenes de entonces, según apuntó Bell Lemus, no solo tienen
vigencia, sino resultan pertinentes en medio de los procesos
políticos que vive la región, que contrastan con la subestimación
con que los centros hegemónicos del poder suelen mirar a los pueblos
de América Latina y el Caribe.
En el teatro Heredia, sede de la jornada, quedó abierta una
exposición de tres artistas colombianos, Verónica Muñoz, Nicole
Taboada y Hernán Vergara sobre temas garciamarquianos. Vergara,
relacionado de vieja data con las primicias editoriales de Gabo,
ofreció, además, un emotivo testimonio de los días costeños del
novelista y de su pasión por las artes plásticas.