Una razón amorosa

RONALD SUÁREZ RIVAS

La noticia ha calado hondo, como si se tratara de un familiar allegado. En la calle, en el barrio, en la intimidad del hogar, la salud del Presidente Hugo Chávez se ha vuelto un tema recurrente.

"La proximidad del hecho", pudiera pensarse, según la teoría de la comunicación, pero los cubanos sabemos que existe otra razón, más allá de la cercanía geográfica, cultural o política con la tierra de Simón Bolívar: una "razón amorosa", como diría el propio Chávez en su alocución al pueblo venezolano y al mundo.

No es la primera vez que desde esta Isla se hacen votos por la integridad física del Comandante Chávez.

Aquel 11 de abril del 2002, por ejemplo, cuando el golpe de Estado fascista pretendió detener el curso de la Revolución Bolivariana, también sucedió.

Recuerdo cómo llegó la noticia a la Facultad de Comunicación, y cómo muchos nos rehusamos a entrar a clases, para permanecer frente al televisor, pendientes de los acontecimientos.

Fue un largo día de incertidumbre, que se prolongó hasta la madrugada. Si en varias ciudades venezolanas, una marea humana permaneció en vilo hasta confirmar su regreso, sano y salvo, al palacio de Miraflores, en Cuba, ante la televisión, el pueblo también se mantuvo tenso y expectante.

Para ese entonces, Hugo Chávez se había convertido en una figura muy cercana a los cubanos.

Las primeras noticias sobre él habían llegado a raíz del levantamiento del 4 de febrero de 1992, y algunos años más tarde proseguirían, cuando Fidel lo recibió en nuestro país.

Luego le vimos ganar la presidencia, en una Venezuela desencantada, y tomar posesión con un discurso desmarcado de la política tradicional, donde juró refundar la nación ante la "moribunda" constitución del país.

A partir de entonces, su voz se escucharía con fuerza, a favor de la integración y la soberanía de los pueblos de nuestra América, y en contra de la hegemonía imperial.

A nuestro país, y a Fidel, lo une una relación entrañable. "Yo siempre estoy con Fidel, y siempre estaré en Cuba", me dijo una vez —en una de las dos oportunidades que esta profesión me permitió interrogarle.

Ello explica la preocupación honesta de muchísimos cubanos por su salud en este momento, en que le sabemos "saliendo ya de otro abismo".

 

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