La
noticia ha calado hondo, como si se tratara de un familiar allegado.
En la calle, en el barrio, en la intimidad del hogar, la salud del
Presidente Hugo Chávez se ha vuelto un tema recurrente.
"La proximidad del hecho", pudiera pensarse, según la teoría de
la comunicación, pero los cubanos sabemos que existe otra razón, más
allá de la cercanía geográfica, cultural o política con la tierra de
Simón Bolívar: una "razón amorosa", como diría el propio Chávez en
su alocución al pueblo venezolano y al mundo.
No es la primera vez que desde esta Isla se hacen votos por la
integridad física del Comandante Chávez.
Aquel 11 de abril del 2002, por ejemplo, cuando el golpe de
Estado fascista pretendió detener el curso de la Revolución
Bolivariana, también sucedió.
Recuerdo cómo llegó la noticia a la Facultad de Comunicación, y
cómo muchos nos rehusamos a entrar a clases, para permanecer frente
al televisor, pendientes de los acontecimientos.
Fue un largo día de incertidumbre, que se prolongó hasta la
madrugada. Si en varias ciudades venezolanas, una marea humana
permaneció en vilo hasta confirmar su regreso, sano y salvo, al
palacio de Miraflores, en Cuba, ante la televisión, el pueblo
también se mantuvo tenso y expectante.
Para ese entonces, Hugo Chávez se había convertido en una figura
muy cercana a los cubanos.
Las primeras noticias sobre él habían llegado a raíz del
levantamiento del 4 de febrero de 1992, y algunos años más tarde
proseguirían, cuando Fidel lo recibió en nuestro país.
Luego le vimos ganar la presidencia, en una Venezuela
desencantada, y tomar posesión con un discurso desmarcado de la
política tradicional, donde juró refundar la nación ante la
"moribunda" constitución del país.
A partir de entonces, su voz se escucharía con fuerza, a favor de
la integración y la soberanía de los pueblos de nuestra América, y
en contra de la hegemonía imperial.
A nuestro país, y a Fidel, lo une una relación entrañable. "Yo
siempre estoy con Fidel, y siempre estaré en Cuba", me dijo una vez
—en una de las dos oportunidades que esta profesión me permitió
interrogarle.
Ello explica la preocupación honesta de muchísimos cubanos por su
salud en este momento, en que le sabemos "saliendo ya de otro
abismo".