En la humedad del frijol hay una trampa

Juan Varela Pérez
juan.pvp@granma.cip.cu

Buena parte de los granos que se comercializan en Cuba guardan "húmedos secretos". Dadas las condiciones naturales de nuestro país y su temperatura, la humedad en la mayoría de estos oscila entre el 12,5 y 13,5 %; pero a veces llegan a comercializarse con índices superiores al 14 % (límite establecido).

Y no se trata de un puro formalismo: aunque no puedan determinarse montos concretos, el Estado sufre perjuicios económicos si al comprar frijoles y maíz, por citar dos ejemplos, estos violan la "humedad de equilibrio". En palabras claras, se paga masa por agua.

Además, este es un factor que incide con fuerza en el deterioro de la calidad del grano, e impide conservarlo por largo tiempo.

Aunque a simple vista pueden parecer granos normales, la humedad relativa del medio ambiente influye con extraordinario poder en la eficiencia de esos cultivos. Y si no se detecta, el Estado resulta perjudicado, como se verifica hoy al muestrear algunas cantidades de frijol almacenado y comprobar que, por diferentes razones técnicas y organizativas, presentan una humedad por encima de la que regulan las indicaciones técnicas.

La carencia de herramientas para medir eficazmente estos parámetros (hidrómetros), así como de plantas e instalaciones para el secado, obligan a poner en práctica métodos rudimentarios, en muchas ocasiones imprecisos, que dependen en gran medida de la observación y el actuar humano.

Por eso, se apela a los productores, para que de forma consciente no dañen la economía nacional y aumenten indebidamente sus ingresos y a los compradores para que, en representación de las entidades estatales, no se dejen vender agua por grano. Por los prejuicios económicos, los culpables de uno y otro lado, deberían responder por tal fraude.

El programa nacional en marcha de producción de alimentos, tiende al desarrollo de cultivos como el del frijol y el maíz; por lo cual, el cuidado en la medición de la humedad, y el perfeccionar los mecanismos que permitan determinarla de forma más certera, deben ser temas a valorarse prioritariamente.

A la par de crecer en la producción de granos, se hace imprescindible que, junto con optimizar los procesos de aseguramiento tecnológico, se verifique que el exceso de humedad deje de ser una grieta por donde se escapen recursos, y el Estado reciba el alimento para su distribución, con el máximo de calidad.

 

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