MÉXICO, 20 junio.—El presidente de El Salvador, Mauricio Funes,
calificó hoy aquí de xenófobas las recientes leyes antiinmigrantes
norteamericanas, durante su mensaje con motivo de la visita oficial
que realiza hasta mañana martes a México.
"Con México compartimos el interés por velar por nuestros
connacionales en Estados Unidos, que constituyen un significativo
porcentaje de la población latina en ese país", comentó junto a su
homólogo mexicano, Felipe Calderón.
"Lo hacemos sobre todo ante el auge de iniciativas
antiinmigrantes en varios estados como Arizona, Utah, Indiana y
Georgia", afirmó.
Recordó además que México y El Salvador han aunado esfuerzos para
respaldar la iniciativa amigos de la corte, encabezada por el
gobierno azteca contra leyes inspiradas en la del estado
norteamericano de Arizona, las cuales criminalizan la migración y
favorecen un trato claramente discriminatorio".
Funes y Calderón firmaron esta tarde además un Memorándum de
Entendimiento en materia de Atención a Comunidades en el Extranjero,
rubricados por los titulares de Exteriores, la mexicana Patricia
Espinosa y el salvadoreño Hugo Martínez.
El mandatario salvadoreño dijo además que su país ve "con
preocupación la estigmatización de los millares de hombres y mujeres
que emigran en busca de un destino que no encuentran en sus lugares
de origen".
El gobernante centroamericano comentó también que es necesario
unir sus esfuerzos contra "el crimen organizado y por la garantía de
los derechos humanos de los migrantes a la lucha contra la pobreza y
la injusticia, que son caldo de cultivo de los dramas" que buscan
combatir.
Calderón también celebró el acuerdo con su homólogo para
"fortalecer la coordinación y la cooperación" bilateral con el fin
de avanzar hacia "una migración más segura y más respetuosa con los
derechos humanos".
"Las condiciones en las que se da actualmente la migración ponen
a las personas en una situación de alta vulnerabilidad", lamentó el
presidente de México, quien insistió en que la violencia y los
abusos contra los indocumentados les preocupan e indignan, por lo
que tienen la obligación de erradicarlos.
La frontera mexicana con Estados Unidos, de unos tres mil 200
kilómetros, es el área de paso de miles de centroamericanos cada año
hacia territorio norteamericano, y resulta una de las zonas donde
más violencia se genera contra esas personas. (PL)