Para que el agua regrese a la tierra

FREDDY PÉREZ CABRERA

En tiempos de prolongadas sequías y de grandes imperativos económicos para la nación, entre ellos la necesidad de elevar los rendimientos agrícolas y producir en Cuba los alimentos que, por nuestra ineficiencia, compramos en el exterior, resulta inadmisible desaprovechar los recursos hidráulicos creados por la Revolución, como ocurre en Encrucijada, en la costa norte de Villa Clara.

Allí, el mal estado de los conductos provoca anualmente la pérdida de más del 60 % del líquido, según cálculos conservadores de la Empresa Provincial de Recursos Hidráulicos, los ministerios de la Industria Azucarera (MINAZ) y de la Agricultura (MINAG), organismos responsables de revertir esa situación, que impide aumentar los rendimientos cañeros y crecer en la producción de arroz, principales cultivos beneficiados por la extensa red de canales creada por la Revolución en esa área.

Fotos del autorLas acciones de limpieza resultan insuficientes, dado el alto grado de contaminación existente en la red fluvial.

Solo en el periodo 2005-2009 se consumieron, como promedio anual en la zona, 48,1 millones de metros cúbicos de agua, para beneficiar 19 240 hectáreas de caña, una eficiencia que no rebasó el 18,4 %, lo cual equivale a decir que por cada hectárea regada se produjo un sobreconsumo de 963 metros cúbicos, según reconoció la ingeniera Yenny Torrecilla Martínez, especialista que atiende el tema en el Grupo Empresarial Azucarero de la provincia. también precisó que, a pesar de la mejoría experimentada durante el último año, la situación actual no difiere en mucho de la etapa anterior.

Debido al marcado deterioro de los sistemas de riego en esa zona, causado, entre otras razones, por la falta de una acertada política de mantenimiento y el abandono a que fueron sometidos en los años más crudos del Periodo Especial, la Empresa Agropecuaria Emilio Córdova, de Encrucijada, dejará de sembrar decenas de nuevas hectáreas de arroz, y varios productores, individuales y colectivos, se verán imposibilitados de crecer, hasta tanto no tengan garantizado el vital recurso, según reconoció el director de la entidad René Hernández Rodríguez.

Fotos del autorLa reparación de las compuertas es una de las tareas acometidas.

Si con esas limitaciones, el territorio villaclareño logró producir el pasado año más de 32 000 toneladas de arroz húmedo y entregar más de 4 000 para la canasta básica, ¡cuánto más pudiera lograrse de disponer a plenitud de un recurso tan básico como el agua!

En eso coinciden varios productores como Víctor Crespo, campesino que cultiva 13,42 hectáreas en la zona de El Martillo, y Daniel Martínez, quien sueña con poder llegar a las 40 hectáreas. "Aquí queda cantidad de área ociosa o deficientemente explotada, y hay gente deseosa de trabajar, pero todo depende del agua disponible y de la rotación eficiente que dé el MINAZ a esas áreas. Resulta un crimen que, con el esfuerzo realizado por el estado para garantizarnos los paquetes tecnológicos, el petróleo y todos los productos a tiempo, no podamos fomentar el cultivo por no tener ese recurso", explica uno de los labriegos.

De no resolverse esas dificultades peligrarían los planes de la provincia de producir en el 2015 unas 52 000 toneladas de arroz en aproximadamente 14 000 hectáreas.

De igual manera ocurre con los resultados cañeros, los cuales también pudieran elevar sus rendimientos, de existir una mejor atención cultural a las plantaciones y resolverse los problemas asociados a la calidad del riego.

Causas y ¿azares?

Los sistemas de riego de la costa norte de Villa Clara tienen más de 30 años de explotación. Según Yenny Torrecilla, el 80 % de los canales de riego y de las obras hidrotécnicas, y el 50 % de los de drenaje, están en mal estado, por lo cual necesitan algún tipo de mantenimiento para poder alcanzar mayor racionalidad en su empleo.

Estos trabajos consisten, de acuerdo con los criterios de la especialista, en limpiar de malezas los canales con medios mecanizados, manuales y químicos, además de realizar otras reparaciones u obras, como la reconstrucción de las compuertas y el sellaje de las juntas de las losas encargadas de recubrir parte de los canales, tareas que demandan disponer de un equipamiento especializado, como grúas, retroexcavadoras y otros materiales de construcción.

Pero no todo depende de asuntos materiales, también han existido problemas organizativos que impiden el buen funcionamiento del sistema, explica Torrecilla. Menciona entre ellos que, a causa de la carencia de la fuerza de trabajo necesaria, a cada regador se le asigna un caudal de agua a administrar muy superior a sus posibilidades, afectando la eficiencia del riego.

Otro inconveniente está en que los sistemas de riego funcionan las 24 horas y, como promedio, el regador no completa las ocho horas de permanencia en el campo.

Tampoco se dispone de la red hidrométrica necesaria para operar estos sistemas, por lo cual los riegos se deciden con poco rigor técnico, sin aplicar los métodos de pronósticos recomendados, y está pendiente la conclusión del último tramo del canal Alacranes-Pavón, con lo cual quedaría resuelto el déficit de agua en la zona norte de los municipios de Encrucijada y Camajuaní.

A esos inconvenientes se agrega uno mayor, que es la poca coordinación entre el MINAZ, la Agricultura y Recursos Hidráulicos a la hora de balancear los recursos hídricos disponibles, de modo que ninguna de las partes se afecte, porque tan importante es el arroz como la caña, según reconoció el ingeniero Orlando Ortega Escobar, especialista en el tema.

El agua toma su cauce

En estos momentos una brigada, perteneciente a la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, lleva adelante la reparación del canal trasvase, laborando específicamente en la reparación de las compuertas, a las cuales se les colocan juntas, reciben pintura y todo el mantenimiento requerido, según reconocieron Bryan González, el jefe de la cuadrilla, y Ovidio Montalbán, un soldador con más de 20 años en estos trajines.

También los trabajadores del sector azucarero brindan su aporte, contando en estos momentos con más de 100 hombres que laboran en la zona. Entre los obreros más destacados figura Humberto Piedra, quien desde su longeva draga, limpia cada día decenas de metros de canales, extrayendo hierba, fango y otras malezas del fondo de los conductos. "Este equipo es el único de su tipo con que cuenta el MINAZ para la misión, y lo armé recuperando piezas de diferentes lugares. Así, feo como usted lo ve, es mucho el lodo que ha sacado de estas zanjas", expresa.

Hasta finales de mayo habían sido reconstruidos por la brigada del MINAZ más de 160 kilómetros de canales y se habían desbrozado medio centenar con marabú, además de otras acciones encaminadas al mejoramiento de la red interna encargada de facilitar el riego y el drenaje, un esfuerzo loable, pero insuficiente aún para detener el derroche de agua en esa zona y calmar la sed de los productores de la costa norte villaclareña.

 

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