Bajo el lema "Eliminemos el trabajo peligroso", la Organización
Internacional del Trabajo (OIT) dio a conocer que de los 215
millones de menores que se estima trabajan en todo el mundo, 115
millones lo hacen en trabajos peligrosos. O lo que es más alarmante,
cada minuto hay un niño que sufre un accidente, enfermedad o trauma
relacionado con una actividad laboral, según afirma el informe.
Los menores de edad son mucho más vulnerables a los accidentes
laborales y registran un número de muertes mayor que los adultos. Es
por eso que la OIT implora el compromiso internacional de todos los
estados para asegurar la escolarización, al menos hasta que se
alcance la edad mínima para ejercer un empleo, que suele ser por lo
general a los 16 años.
El documento señala, como dato alentador, el descenso del número
de menores entre cinco y 17 años ocupados en trabajos peligrosos
entre el 2004 y el 2008; sin embargo, también indica que aumentó en
un 20 % la actividad en la franja de los 15 a los 17 años (de 52 a
62 millones), sobre todo en el caso de los varones, implicados
generalmente en el sector agrícola, la pesca, forestales,
acuicultura o cultivos de subsistencia y comerciales.