Claro que es difícil librar una batalla tras haber perdido la
guerra, y más difícil aún ante un rival que se jugaba la vida: en el
Soldier Field de Chicago, El Salvador goleó 6-1 a la selección
cubana de fútbol y puso fin a su participación en el grupo A de la
Copa de Oro.
El
ariete Rodolfo Zelaya encabezó el accionar salvadoreño.
Triste, pero cierto. Pocas veces como esta, un equipo ha sido
vapuleado tan seguido por rivales tan diversos: 5-0 vs. Costa Rica y
México, y 6-1 ante La Selecta; sin contar que el gol de la
honrilla tardó 262 minutos y llegó por mediación de un defensa.
Al minuto 82, tras un cobro a balón parado, el villaclareño
Yenier Márquez se elevó en el aire para peinar el balón casi de
espaldas a la portería y anidarlo suavemente en las redes
cuzcatlecas. Pero fue nada más que un espejismo en el desierto,
porque ya para entonces Cuba perdía 0-4 y apenas unos segundos
después encajaría su decimoquinto tanto en contra del torneo.
El habilidoso delantero Rodolfo Zelaya (minutos 13 y 71), Osael
Romero (29), Lester Blanco (69), Arturo Álvarez (84) y Eliseo
Quintanilla (94) se encargaron de fusilar al arquero antillano Julio
Ramos Pichardo de casi todas las maneras posibles. Algo que
seguramente nadie habría imaginado, cuando hace poco más de dos
meses el elenco centroamericano nos ganó 1-0 el amistoso disputado
en el Pedro Marrero. Y eso que el once del DT Raúl González Triana
jamás bajó los brazos.
Puntualizamos esto para ceñirnos estrictamente a los hechos, pues
aunque alguien pueda expresar su inconformidad con la manera en que
hasta ahora veníamos recogiendo las actuaciones del elenco cubano,
los hechos y la realidad son inobjetables. La deserción de Yosniel
Mesa no amerita comentarios.
En el otro duelo de la llave, Costa Rica sucumbió nada más que
1-4 contra México y quedó segura en el segundo puesto, aunque El
Salvador, gracias a su goleada, puede aspirar todavía a pasar a la
siguiente ronda como uno de los dos mejores terceros.