En
el libro Los Estados Unidos contra Cuba Libre, su autor,
Emilio Roig de Leuchsenring, en aquel momento Historiador de La
Habana, dedica un capítulo a explicar por qué considera a Tomás
Estrada Palma el padre cubano de la Enmienda Platt.
Precisamente fue Manuel Sanguily el que brindó los principales
elementos sobre este asunto, en un trabajo publicado en El Fígaro
de La Habana, en 1922.
En febrero de 1898, siendo Estrada Palma Delegado de la República
de Cuba en Estados Unidos, con frecuencia hacía llegar notas al
entonces presidente norteamericano McKinley, en las que daba
criterios sobre cómo debía decidirse el futuro de Cuba, algo que se
estaba analizando.
Según el propio Estrada Palma, el pueblo cubano no quería "por
ahora" la anexión, pero estaba deseoso de que el gobierno
estadounidense "de algún modo venga a servir de garantía para la paz
interior de nuestro país".
Al comentar las notas del Delegado, Sanguily planteó que "no es
violento ni exagerado pretender que en esa correspondencia con el
presidente (de Estados Unidos) sugería el señor Estrada Palma una
actitud del gobierno americano respecto a Cuba muy análoga a lo
estatuido después por la Enmienda Platt, de la cual en esa
correspondencia semanal aparece algo que pudiera considerarse como
su germen primero
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