La insuficiente preparación político-ideológica e integral de
profesores y estudiantes, la limitada dedicación al estudio, la baja
eficiencia académica y la urgencia de ser pertinentes y desarrollar
investigaciones de impacto científico y social, fueron algunas de
las cuestiones medulares señaladas por Miguel Díaz-Canel, miembro
del Buró Político y ministro del MES.
Desde este conocimiento, la educación superior cubana diseñó sus
proyecciones de trabajo para el periodo de septiembre del 2011 a
diciembre del 2012, poniendo énfasis en la formación de
profesionales competentes, comprometidos con la Revolución y la
universidad, el cumplimiento de su deber esencial que es el estudio,
y las necesidades actuales de la sociedad.
Para ello, es preciso incrementar la calidad de la enseñanza
superior y fortalecer la labor educativa desde la instrucción en
todos los tipos de cursos y escenarios docentes, apuntó Díaz-Canel.
Contar con un claustro revolucionario, de excelencia, es un elemento
clave para conducir estas transformaciones.
Nuestro claustro hoy se divide en: profesores de gran experiencia
y otros en periodo de adiestramiento. Tenemos que lograr un mayor
ingreso de docentes jóvenes para garantizar la continuidad de la
labor educativa; potenciar de manera intensiva la madurez
profesional de los actuales adiestrados; incentivar asimismo la
permanencia de aquellos con mayor oficio y gestionar recursos
humanos desde las áreas de la producción y los servicios, para
apoyar con fuerza la gestión docente en las diferentes carreras,
añadió.
José Ramón Fernández, vicepresidente del Consejo de Ministros,
expresó que estamos convocados a hacer irreversible la
universalización de la Educación Superior, con el mismo nivel de
preparación que brindan los centros rectores, por lo que reiteró que
formar y superar una fuerza profesoral altamente calificada
constituye una premisa esencial. Estamos, en definitiva, en la
obligación de mantener y dar continuidad a nuestro claustro de
pedagogos, agregó.
Otro de los objetivos esenciales contemplados en las proyecciones
y debatido por decanos, rectores y directivos de este nivel de
enseñanza, se refiere a satisfacer con calidad las demandas de
formación de pregrado, posgrado y capacitación, de acuerdo con las
prioridades del país, prestando especial atención al impacto
económico y social de la educación superior en el desarrollo local y
a las diferentes acciones de formación vocacional y orientación
profesional que se realizan en cada centro de altos estudios.
Rodolfo Alarcón, viceministro primero del MES, destacó además que
en estos momentos la enseñanza superior cubana atraviesa dos de sus
etapas fundamentales: mientras se culmina el proceso de ingreso, se
lleva a cabo la ubicación laboral de los graduados, que este año,
señaló, aunque se garantiza una plaza para cada estudiante, no
siempre estarán en correspondencia con las ubicaciones
tradicionales. En cada caso, se conciliará con las universidades y
organismos para explicar a nuestros jóvenes la necesidad de las
plazas otorgadas.