WASHINGTON, 12 junio.— Estados Unidos ejecuta una política global
para crear sistemas clandestinos en Internet y de telefonía móvil
para desestabilizar y destruir a gobiernos sin afinidad con sus
intereses, informó hoy el diario The New York Times.
El Times señala que la estrategia fue puesta en marcha en Egipto
cuando las autoridades de ese país cerraron la conexión a Internet
pocos días antes de la caída del gobierno de Hosni Mubarack y cita
para sustentar la afirmación documentos, cables diplomáticos
clasificados y fuentes.
El rotativo denunció la existencia de proyectos en los que el
Departamento de Estado y el Pentágono gastaron cerca de 50 millones
de dólares para crear una red independiente de telefonía móvil en
Afganistán usando torres de bases militares en la nación.
Al citar a funcionarios participantes en ese proyecto el diario
acentúa que el Departamento de Estado financia la creación de redes
inalámbricas secretas para que grupos subversivos puedan comunicarse
y evitar el control de las autoridades en naciones como Irán, Siria
y Libia.
Asimismo amplia sobre la ejecución de un proyecto nombrado
"Internet en una valija", mediante el cual entran equipos a un país
de forma encubierta para ser usados en un sistema de comunicación
inalámbrica con enlaces globales a la red y que permitiría a los
grupos opositores recibir instrucciones desde el exterior.
La secretaria de Estado Hillary Clinton es partidaria de esta
iniciativa que ronda la ilegalidad y la injerencia en los asuntos de
otros países, según sostiene el diario.
Lejos de lo que acontece en el Oriente Medio, en Cuba, un
funcionario utilizado por la Agencia para el Desarrollo
Internacional (USAID, por sus siglas en inglés), que depende del
Departamento de Estado, fue condenado a 15 años de prisión por
participar en una operación con tintes parecidos a la descrita por
el Times.
Alan Gross, un estadounidense empleado de la empresa Development
Alternatives, fue contratado por USAID para distribuir material a
grupúsculos contrarrevolucionarios e impulsar el empleo de sistemas
de infocomunicaciones fuera del control de las autoridades para
desestabilizar al gobierno.
El pasado 1 de abril, el senador demócrata estadounidense John
Kerry dijo que se opondría a la aprobación de un presupuesto de 20
millones de dólares presentado por el Gobierno para promover
acciones desestabilizadoras contra Cuba y que al parecer son el
embrión de los planes expuestos por el periódico neoyorquino.