No nos vamos, nos expandimos o Nos mudamos a tu conciencia, eran
algunas de las consignas que podían leerse este domingo en la
céntrica plaza que durante 28 días acogió a los también conocidos
como los Indignados o la Spanish revolution.
En una reunión para debatir sus próximos pasos, los miembros del
15-M acordaron el pasado miércoles culminar su protesta pacífica en
rechazo a la situación económica, política y social del país
ibérico.
Los integrantes de la inédita plataforma, nacida en las redes
sociales de Internet para expresar su hartazgo ante una clase
dirigente que consideran alejada de la inmensa mayoría de los
ciudadanos, trasladarán sus reivindicaciones a los barrios y
municipios madrileños.
A partir del mediodía, los residentes del campamento instalado en
pleno corazón de Madrid comenzaron la denominada Fiesta de la
reconstrucción, con el desmantelamiento de las tiendas de campaña y
toldos que plagaron la emblemática plaza.
Las labores del 15-M para exigir una democracia real seguirán
adelante, pero se concentrarán en los foros barriales iniciados hace
dos semanas en más de 120 circunscripciones metropolitanas,
adelantaron varios de sus portavoces.
En la Puerta del Sol se quedará una especie de centro de enlace
para mantener informado al resto de la población sobre los avances
de esta plataforma popular, compuesta mayoritariamente por jóvenes
universitarios y desempleados.
Solo vamos a crecer en los barrios y con la gente, afirmó un
joven en una de las tantas jornadas de reflexión que tuvieron lugar
en los últimos días, tras advertir que el laberinto de toldos de Sol
no es el fin, sino una piedra más en la construcción de la victoria.
Creen que el Movimiento es imparable y que irá a más, porque
recoge la desilusión de mucha gente exasperada por la corrupción de
un modelo de sociedad agotado, que no funciona -denuncian- porque el
poder se lo impide.
A juicio de la Spanish revolution, la democracia se ha degradado
tanto que los partidos apenas se preocupan de seguir en el poder o
de alternarse en el mismo, y ya únicamente responden a los intereses
de las élites económicas con las que pactan.
Sus reivindicaciones son claras: una democracia más participativa
y una reforma de la ley electoral que, en su versión actual,
únicamente garantiza la alternancia en el poder de sólo dos
partidos, el Socialista Obrero Español (PSOE) y el Popular (PP), de
centroderecha.
Reclaman una sociedad nueva en la que se defienda la dignidad del
ser humano frente a los intereses económicos.
La lucha contra la corrupción, la separación efectiva de los
poderes públicos y un mayor control ciudadano sobre los responsables
políticos también figuran entre sus demandas.
Los Indignados abandonan Sol, el más emblemático de los
campamentos emplazados en decenas de ciudades españolas tras la
multitudinaria manifestación del pasado 15 de mayo, fecha que
precisamente dio el nombre a este movimiento.