Ambas victorias, con características muy parecidas y marcadores
de 3-1 y 3-2 por ese orden, pusieron de manifiesto que todavía la
escuadra antillana está lejos de alcanzar altos valores en distintos
aspectos del juego, para así aspirar a verse entre las ocho
finalistas.
Los muchachos tienen una deuda que les pudiera truncar su camino:
no estabilizan una formación regular.
Aun cuando han balanceado (3-3) victorias y reveses, no pueden
pensar que con solo dos hombres halando a la ofensiva (Wilfredo
León, 27 puntos y Henry Bell, 16, el sábado), llegarán muy lejos,
aunque en esa jornada los centrales Osmani Camejo y Dariel Albo
ayudaron como nunca antes, con 14 y 11 puntos, respectivamente.
El propio León confesó a Granma que estaba distante de su
forma deportiva del pasado Campeonato Mundial de Italia 2010, donde
Cuba obtuvo medalla de plata. Y al decir de su director técnico,
Orlando Samuels, el santiaguero continúa lejos de lo que ha de dar
en el recibo y la defensa del campo.
Una tercera rueda del carro, el atacador opuesto, se manifiesta
inseguro, ya sea cuando ese papel lo asume el titular Fernando
Hernández o el también zurdo Rolando Cepeda (cada uno con 7
anotaciones), quienes han de entrenar mejor o seguirán con ese
quehacer intermitente.
Se supone que el hombre de esa posición actúe durante el partido
completo, como lo hizo el francés Antonin Rouzier, que sumó 30
puntos sin pedir tregua. Si a esta deficiencia caribeña le sumamos
las brechas evidentes en un bloqueo incapaz de detener a sus
rivales, en buena medida dada la inexperiencia de Albo, entonces la
preocupación crece, porque, ¿cómo sería en una finalísima frente a
contrarios de mucha más calidad que los de este grupo D?
Pocas opciones de rotar a sus jugadores tiene el mentor Orlando
Samuels. Para los auxiliares León y Bell no existen sustitutos, pues
las escasas posibilidades radican en un banco animado por juveniles
sin experiencia. Otro tanto sucede con el pasador, Yoandri Díaz, sin
derecho a un descanso, toda vez que el bisoño Leandro Macías todavía
no acumula el kilometraje suficiente para guiar a sus compañeros.
Diríamos que a puro corazón estos voleibolistas nuestros se baten
por hacer el grado, y ahora van a una segunda vuelta contra los
sudcoreanos, cuando estos serán anfitriones de la Liga por cuarta
semana consecutiva.
Con independencia de los resultados que alcancen los adversarios
de Cuba, las posibilidades de clasificar no han de calcularse sobre
la base de esperar por las hipotéticas derrotas de los
contrincantes, sino a partir de las victorias propias, que decidirán
los dos punteros del grupo.
El camino en esta vuelta conclusiva eliminatoria está empedrado,
porque a los cambios de horarios y de alimentos, súmenle la cantidad
de horas dedicadas a los traslados como el de este lunes, cuya ruta
Toulouse-París-Seúl-Gwangju significa casi un día dedicado a esos
trajines.