Copa de Oro

Crónica de una muerte anunciada

Ariel B. Coya
arielbcoya@granma.cip.cu

Quizás la noticia aparezca pronto en los diarios: ciertos señores en Zurich, alentados por México y Costa Rica, deciden instituir el Premio FIFA de la Paz en honor a la selección cubana de fútbol por su actuación en la Copa de Oro.

Foto: DaylifeGiovanni dos Santos desató la goleada mexicana en el segundo tiempo.

Ya saben: el equipo no le hace un gol al arcoiris, encima tolera diez en dos partidos y —esto sí es digno de elogio— todavía no ha visto en el torneo ni una tarjeta amarilla, siendo muy posible el que menos faltas (3) comete. Su vocación pacifista pues, está fuera de toda duda. Pero mejor matizamos, porque lo vivido anteanoche frente a los aztecas en Charlotte (Carolina del Norte) permite extraer más conclusiones.

De entrada, en un ejercicio de humildad el técnico Raúl González Triana dio por sentada la superioridad del Tri sobre el papel y parapetó sus líneas mucho más cerca del arquero Odelín Molina, a diferencia del debut en el que Costa Rica nos molió a contragolpes.

La estrategia, por increíble que resulte, pareció funcionar al menos una hora, pues México marcó hasta entonces un solo tanto —pese a fallar varias ocasiones claras— y Cuba duplicó sus oportunidades. Roberto Linares, que sustituyó en la punta del once inicial a Yaudel Lahera, desperdició por poco ambas ocasiones, incluyendo un pase inmejorable de Marcel Hernández, quien de lejos fue el más destacado de los antillanos.

Más allá, el partido plasmó dos cosas: el previsible monólogo mexicano de punta a cabo y el pobre rigor táctico que padecen en defensa los cubanos. Y así no se puede jugar "a la italiana", como evidenció que a la salida de un corner Javier el "Chicharito" Hernández cabeceara el 1-0 al minuto 36 libre de marca.

Los mayores estragos en ese colador, no obstante, drenaron casi todos por las bandas, al punto de que el lateral Carlos Salcido semejó más un extremo y Pablo Barrera y Giovanni dos Santos fueron un verdadero calvario, sin importar que al minuto 11, Triana intentara parchear la situación con Alianni Urgellés por el lesionado Alaín Cervantes.

El resto no dejó consuelo alguno. México nos sepultó con otras cuatro dianas —incluyendo un taconazo antológico de dos Santos— y voló raudo y veloz a cuartos, con el Chicharito en plan de líder de goleo (5). De modo que a Cuba solo le queda despedirse mañana frente a El Salvador, que en el grupo A lamentó el empate 1-1 de Costa Rica en el último suspiro. Aunque matemáticamente nuestra selección aún no está eliminada, parece más factible que se cumpla el chiste malo del inicio de estas líneas.

 

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