Ya saben: el equipo no le hace un gol al arcoiris, encima tolera
diez en dos partidos y —esto sí es digno de elogio— todavía no ha
visto en el torneo ni una tarjeta amarilla, siendo muy posible el
que menos faltas (3) comete. Su vocación pacifista pues, está fuera
de toda duda. Pero mejor matizamos, porque lo vivido anteanoche
frente a los aztecas en Charlotte (Carolina del Norte) permite
extraer más conclusiones.
De entrada, en un ejercicio de humildad el técnico Raúl González
Triana dio por sentada la superioridad del Tri sobre el papel y
parapetó sus líneas mucho más cerca del arquero Odelín Molina, a
diferencia del debut en el que Costa Rica nos molió a contragolpes.
La estrategia, por increíble que resulte, pareció funcionar al
menos una hora, pues México marcó hasta entonces un solo tanto —pese
a fallar varias ocasiones claras— y Cuba duplicó sus oportunidades.
Roberto Linares, que sustituyó en la punta del once inicial a Yaudel
Lahera, desperdició por poco ambas ocasiones, incluyendo un pase
inmejorable de Marcel Hernández, quien de lejos fue el más destacado
de los antillanos.
Más allá, el partido plasmó dos cosas: el previsible monólogo
mexicano de punta a cabo y el pobre rigor táctico que padecen en
defensa los cubanos. Y así no se puede jugar "a la italiana", como
evidenció que a la salida de un corner Javier el "Chicharito"
Hernández cabeceara el 1-0 al minuto 36 libre de marca.
Los mayores estragos en ese colador, no obstante, drenaron casi
todos por las bandas, al punto de que el lateral Carlos Salcido
semejó más un extremo y Pablo Barrera y Giovanni dos Santos fueron
un verdadero calvario, sin importar que al minuto 11, Triana
intentara parchear la situación con Alianni Urgellés por el
lesionado Alaín Cervantes.
El resto no dejó consuelo alguno. México nos sepultó con otras
cuatro dianas —incluyendo un taconazo antológico de dos Santos— y
voló raudo y veloz a cuartos, con el Chicharito en plan de líder de
goleo (5). De modo que a Cuba solo le queda despedirse mañana frente
a El Salvador, que en el grupo A lamentó el empate 1-1 de Costa Rica
en el último suspiro. Aunque matemáticamente nuestra selección aún
no está eliminada, parece más factible que se cumpla el chiste malo
del inicio de estas líneas.