Ciego de Ávila y el uso de la electricidad

La producción no se corresponde con la energía asignada

ORTELIO GONZÁLEZ MARTÍNEZ

Luego de un 2010 en el que la provincia de Ciego de Ávila desterró el sobreconsumo de corriente eléctrica y ahorró 9 308 megawatt-hora —el equivalente a dejar de quemar unas 8 753 toneladas de petróleo—, en los cuatro primeros meses del presente año se mantiene encendido el bombillo rojo aquí por el sobregiro en el consumo.

Datos aportados por la ingeniera María Antonia Valdés Alfonso, directora de uso racional de la energía en la Organización Básica Eléctrica (OBE) del territorio, dan cuenta de que, de acuerdo con el plan, en abril Ciego de Ávila acumulaba un débito de 7 251 megawatt-hora, cifra que la sitúa entre las más rezagadas del país.

Granma se adentró en un análisis para conocer en detalle la escurridiza ruta del uso de la electricidad, en una provincia que siempre se ha caracterizado por el ahorro.

Precisamente, por esa voluntad de cumplir, las cifras actuales mantienen en vilo a la población y a las autoridades, que no renuncian al empleo y uso racional de esa energía, con análisis sistemáticos, a fin de alcanzar el potencial de ahorro identificado.

Desde los mismos inicios del presente año el territorio adoptó medidas drásticas, entre las que sobresalen la suspensión del servicio a los derrochadores, la realización de análisis administrativos y políticos con los directivos de las entidades y organismos incumplidores, las casi 4 000 visitas realizadas por especialistas e inspectores de la OBE avileña al sector estatal y las más de 21 600 al residencial, a lo que se suman las acciones de los medios de divulgación y otras emprendidas en el barrio por los CDR, la FMC y alumnos de las escuelas primarias.

Entonces, ¿por dónde "huyen" los megawatts?

El programa de ahorro no admite escapes y se hace imperioso identificar con precisión milimétrica aspectos tan importantes, incluso, como la relación entre el gasto de electricidad y los niveles productivos, o de actividades que realizan las organizaciones (empresas, fábricas, hoteles... ), algo que todavía forma algunos "cortocircuitos", al no siempre realizarse análisis profundos y en el momento oportuno.

En los sectores estatales donde se actúa con acciones los ahorros funcionan, como por ejemplo el del turismo y su buen desempeño. En abril dejó de consumir 80,52 megawatt-hora respecto al plan; incluso, en fecha reciente especialistas de la OBE inspeccionaron más de la mitad de los hoteles del polo Jardines del Rey y los resultados fueron muy alentadores, por el control sistemático y el adecuado índice de consumo por habitación ocupada.

Sin embargo, el dilema de esta provincia está en sectores como el agrícola estatal, donde se sobregira en 4 042 megawatt-hora —más de la mitad del incumplimiento de la provincia hasta abril pasado—, pese a medidas aplicadas, entre las que se encuentran la disminución del riego, la desconexión de los sistemas de climatización, de las máquinas de frío durante cinco horas al día, la lectura diaria de los metrocontadores, y la adaptación de los motores a la actividad específica que realizan, para que no estén sobredimensionados y, por ende, consuman menos.

Todavía quedan potencialidades para aumentar el ahorro, pero es ilógico que el plan asignado a la agricultura hasta abril, en comparación con igual periodo del año anterior, haya disminuido en 2 687 megawatt-hora, en medio de la mayor sequía que azota al territorio en los últimos 20 años, y sin embargo, esa rama haya incrementado el área cultivable en 1 936,5 hectáreas y, en los cuatro primeros meses del presente año, produce 11 760,5 toneladas más de alimentos que en igual periodo del anterior.

La mayor incidencia en el incumplimiento es por causa del riego electrificado, que representa el 33 % del consumo total de la provincia; sin incluir la instalación de 121 nuevos servicios en el sector cooperativo y campesino, que también incrementan sustancialmente el consumo.

Nadie duda que el ahorro sea asignatura obligada para el país; pero los planes han de corresponderse con las actividades a ejecutar que, sin derroche, usando lo justo, repercuten en una mayor producción.

 

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