"Al marabú le metí desde el principio a pecho y machete —comenta
mucho más aliviado hoy Ramón Rodríguez Rodríguez—, y en cuanto a la
piedra no me preocupa en lo más mínimo, porque son frescas y ayudan
a mantener la humedad en el suelo."
Antes de que comiencen a caer las primeras gotas del actual
periodo lluvioso, Ramón no recordaba la última vez que había llovido
en Claro el Jobo, y sin embargo, las 5 000 matas de plátano vianda
sembradas siete meses atrás se empinaban desafiantes.
"Cuando uno ve el fruto del trabajo entonces se motiva para
seguir echando hacia delante" —afirma, mientras observa cómo más del
30 % de la plantación muestra el brote de racimos.
"Pero no solo sembré plátano macho. Un amigo me aconsejó que
empalara tomate, compré la semilla, planté 8 000 posturas y la
cosecha ha sido increíble. Ya tengo prácticamente cumplido mi plan
de 20 toneladas. Le he vendido la producción a mi propia
cooperativa: Valle de Dumañuecos."
Más convertido cada día en lo que nunca dejará de ser: productor
campesino, Ramón ha intercalado otros cultivos como yuca, ají y
frijol (de este último ya sobrecumplió el plan de entrega), mientras
también fomenta la ganadería en el área que recibió gracias a las
posibilidades que abre el Decreto-Ley 259 para quienes deseen
extraer honradamente la riqueza de la tierra en forma de alimento.
"Por supuesto que trabajo duro —añade—, yo me levanto a las
cuatro de la madrugada para ordeñar las vacas, preparo la yegua y
llevo la leche hasta la carretera, después le caigo encima a la
finca, por el mediodía almuerzo, vuelvo a pegarme por la tarde y
aprovecho el tiempo mientras haya luz¼
"En el campo hay que estar haciendo siempre algo. Por ejemplo,
acabo de construir un pozo para enfrentar los tiempos de sequía."
— ¿Y qué dicen tus familiares?
"Contentos, en general. Mi esposa Niurka y mi hija Kenia me
ayudan y me estimulan en muchas cosas. Roimani es más pequeño, ahora
está en noveno grado, pero ya me dijo que quiere estudiar algo
relacionado con la rama pecuaria o con la tierra para ayudarme y
encargarse de todo esto en el futuro."
— Supongo, entonces, que no te arrepientas de haber escogido este
camino...
"Nunca me arrepentiré. Me siento bien de salud, tengo resultados,
empiezo a resolver necesidades en mi casa y a otros les garantizo
alimentos... En todo caso, lo que lamento es no haber solicitado la
tierra mucho antes."