Miles de africanos estarían obligados a abandonar sus tierras a
causa de las compras de estas por importantes universidades
estadounidenses, denuncia hoy un estudio.
Un informe del Instituto Oakland, con sede en California, sobre
las adquisiciones de tierra en siete países africanos indican que la
Universidad de Harvard, Vanderbilt y muchas otras casas
estadounidenses de altos estudios invirtieron en la tierra de África
en los últimos años.
Citado por el diario The Guardian, el estudio denuncia que esos
centros utilizan los fondos de cobertura para comprar terrenos en
acuerdos que pueden obligar a los agricultores a abandonar sus
tierras.
Prensa Latina dio a conocer que los investigadores del centro
plantean que los inversores a menudo no ofrecen los beneficios
prometidos de puestos de trabajo y el desarrollo económico, y puede
conducir a problemas ambientales y sociales en los países más pobres
del mundo.
Las compras de estas grandes extensiones están amparadas en el
presunto fin de producir alimentos baratos para las poblaciones,
aunque no parecen tener en cuenta los efectos para la población
nativa.
Según The Guardian, la empresa que gestiona los fondos de
inversiones de Harvard se negó a comentar. "Es política de la
empresa de gestión de la Universidad de Harvard, no discutir
inversiones o estrategia de inversión y por lo tanto no puedo
confirmar el informe," dijo un portavoz.
Aunque las empresas crean mecanismos y estructuras para evitar la
mirada de las autoridades reguladoras, el análisis de los contratos
revela que muchas de las ofertas ofrecen pocos puestos de trabajo y
obligará a varios miles de personas a abandonar la tierra, dijo
Anuradha Mittal, director del Instituto.
Nadie debe creer que estos inversionistas están allí para
alimentar a los africanos hambrientos, crear puestos de trabajo o
mejorar la seguridad alimentaria, dijo Obang Metho, del Movimiento
de Solidaridad de Nueva Etiopía.
Investigaciones realizadas por el Banco Mundial y otros sugieren
que cerca de 60 millones de hectáreas fueron compradas por empresas
extranjeras en África en los últimos tres años, principalmente en
Sudán, Etiopía, Mozambique y Tanzania.
El informe denuncia que la mayoría de estos acuerdos se
caracterizan por la falta de transparencia, a pesar de las profundas
implicaciones que plantea la consolidación del control sobre los
mercados mundiales de los alimentos y los recursos agrícolas de las
empresas financieras.