Criterios divergentes sobre la proyectada instalación de un
sistema antimisil europeo recrudecen hoy las fricciones entre la
Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y Rusia.
El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, aclaró
la víspera que los países aliados no aceptarán compartir un sistema
integrado único de defensa, como pretende el Gobierno de Moscú.
Rasmussen indicó que la Alianza sólo es responsable de proteger
su territorio y a cambio, propuso crear "dos sistemas
independientes" para intercambiar información.
Insistió en que el escudo antimisil impulsado por la OTAN no va
dirigido contra Rusia y confió en que se pueda alcanzar un acuerdo
mutuo en la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno prevista para
mayo de 2012.
"La OTAN no está escuchando a Rusia", advirtió el ministro de
Defensa ruso, Anatoly Serdyukov, quien criticó la propuesta aliada
por considerar que "podría disminuir el potencial estratégico" de su
país.
Serdyukov, invitado a una reunión de los ministros de Defensa de
la OTAN, consideró el miércoles que no existen garantías de que los
aliados intenten en algún momento interceptar misiles balísticos
rusos.
El presidente ruso, Dmitri Medvedev, defendió hace un mes la
creación conjunta de un sistema antimisil europeo y aclaró que en
caso contrario, Rusia tendría que dar un salto cualitativo de sus
complejos ofensivos.
Medvedev pidió transparencia en el proceso de formación del
sistema de la OTAN, dirigido en principio contra Teherán y
Pyongyang, y urgió a esa organización a definir si en algún momento
lo dirigirá también contra Rusia.
El gobernante alertó que tal posibilidad significará un regreso a
la época de la Guerra Fría, reportó Prensa Latina.