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Alarmante deforestación en la Amazonía
LAURA BÉCQUER PASEIRO
Con altas temperaturas y una excesiva humedad que favorecen el
desarrollo de una vegetación tupida y exuberante, se alza majestuoso
el santuario ecológico de la Humanidad conocido como Amazonía, del
cual se estima que proviene alrededor del 28 % del oxígeno de la
Tierra.
Se
han quemado y cortado extensiones récord de bosques tropicales.
Toda la flora de la selva tropical sudamericana está presente en
este espacio, donde aún existen innumerables especies sin
clasificar. Es el bosque tropical más extenso del mundo, con seis
millones de kilómetros cuadrados repartidos entre ocho países, de
los cuales Brasil posee la mayor parte, seguido por Perú, Colombia,
Bolivia, Ecuador, Guyana, Venezuela, Suriname y la Guayana Francesa.
Hoy el panorama del Pulmón Verde del planeta dista mucho de lo
que una vez fue. Ante el paraíso natural se levanta una alerta de
sequía y deforestación que amenaza con desaparecerlo.
El Panel Intergubernamental de Naciones Unidas sobre el Cambio
Climático obtuvo mapas que muestran una reducción de al menos 1,5
millones de kilómetros cuadrados de vegetación en la Amazonía.
"La deforestación intensifica el efecto de la aridez, el bosque
pierde su capacidad para permanecer verde durante todo el año y la
combinación de ambos factores lo tornan además peligrosamente
inflamable", explica la investigación.
Otro estudio predice que "en un clima cambiante, con temperaturas
más cálidas y alteración de patrones lluviosos, el resultado podría
causar que parte de los bosques sean reemplazados; como
consecuencia, el carbono almacenado en la madera podrida se
liberaría en la atmósfera, realidad que aceleraría el calentamiento
global".
BRASIL, EL MAYOR
AFECTADO
La Amazonía Legal, que es el territorio de Brasil ocupado por los
775 municipios con selvas amazónicas, abarca más de 5 millones de
kilómetros cuadrados, el 59 % del territorio total del país. Allí
viven 24 millones de los 191 millones de brasileños, según el censo
del 2010. Es por ello que el Gobierno está determinado a ir con todo
contra los responsables de tal flagelo, y para ello se concentrará
en el combate contra el crimen ambiental, en palabras de la ministra
de Medio Ambiente, Izabella Teoxeira.
Entre mayo del 2000 y agosto del 2006, el gigante sudamericano
perdió casi 150 000 kilómetros cuadrados de bosque, según el
Instituto Brasileño del Medio Ambiente. Ello se debe a que la poda
ilegal es bastante común, pese a las estrictas licencias que
solamente permiten la extracción de madera en ciertas áreas. Además,
prácticamente en todos los desmontes realizados por los pequeños
agricultores se utiliza fuego, que con frecuencia escapa de las
parcelas agrícolas e incinera partes de la selva.
La reciente aprobación del nuevo Código Forestal, que llevaba
años obstruido por discrepancias entre ecologistas y terratenientes,
manifiesta la voluntad del Gobierno para frenar la destrucción de la
selva, para lo cual convocó incluso los esfuerzos del Ejército.
Las autoridades instalaron un gabinete de crisis, pues los datos
satelitales del Instituto Nacional de Pesquisas Espaciales indicaron
que durante los meses de marzo y abril de este año la deforestación
se expandió por un área de 593 kilómetros cuadrados, pese a estar en
la época lluviosa en la región, cuando la cifra es menor.
Mientras algunos sugieren que la rapidez de la deforestación
podría acabar con el 40 % del territorio en 15 años, otros llegan
más lejos al apuntar que la destrucción de este espacio natural
podría ser irreversible en una década, y desaparecería totalmente en
menos de medio siglo.
Lo cierto es que, de continuar las actuales prácticas de
destrucción, la Humanidad está en riesgo de perder, junto con la
selva amazónica, otra invaluable oportunidad de atenuar el cambio
climático. |