El
jefe de Gabinete argentino, Aníbal Fernández, desligó hoy a las
Madres de Plaza de Mayo y su titular, Hebe de Bonafini, de la
investigación seguida contra el exapoderado de esa asociación Sergio
Schoklender.
La justicia -dijo Fernández a una radio local- debe investigar a
quien crea pertinente. Sin embargo, aclaró, no creo sea el caso de
las Madres. No tengo dudas que no tienen nada que ver, reiteró.
El alto funcionario gubernamental se refería así al caso de
Sergio Schoklender, exapoderado de la Fundación Sueños Compartidos,
que llevaba adelante el plan de construcción de viviendas de las
Madres de Plaza de Mayo y ahora es investigado por presunto lavado
de dinero.
Fernández negó asimismo que el Gobierno nacional pretenda tapar
nada sobre el caso y aseveró por el contrario que quien tenga
responsabilidades, deberá pagar por ellas.
Una opinión similar manifestó en este sentido la propia Hebe de
Bonafini, quien en declaraciones al diario Tiempo Argentino sostuvo
que si tanto Sergio como su hermano Pablo Schoklender cometieron un
delito tendrán que pagar.
En una situación como la actual debe investigarse todo, consideró
la veterana luchadora por los derechos humanos y recordó que desde
hace un año empezó a tener discusiones con él porque quería
convertir a la Fundación en una empresa.
Después de esa discusión empecé a ver cosas que no me gustaron,
reveló Bonafini, en su primera alusión al tema, que salió a la luz
pública esta semana.
Aclaró, sin embargo, que no había advertido ninguna situación
extraña dentro de la Fundación, ni tampoco había recibido alguna
advertencia en ese sentido por parte del Gobierno.
La presidenta de Madres de Plaza de Mayo informó además la
separación de Pablo Schoklender y de otras 16 personas
pertenecientes a ese emprendimiento por las dudas, para que quede
todo prolijo.
En una carta difundida a fines de mayo pasado, Madres de Plaza de
Mayo explicó la verdad sobre las razones de la renuncia de Sergio (Schoklender)
a esta institución.
Hace ya varios meses, explicó, Sergio venía manifestando que su
rol como apoderado de la Fundación y responsable de la Misión Sueños
Compartidos se le hacía incompatible con el desarrollo de su
proyecto personal y manifestó su necesidad de desvincularse.
Mientras, en un amplio comentario publicado ayer el matutino
Página 12 recordó que desde hace más de 30 años se ha buscado su
flanco débil, el punto vulnerable del paradigma ético que
representan las Madres de Plaza de Mayo para destruir esa
influencia.
Hay un núcleo ideológico, duro, de poder, que las resiste pero no
tiene más opción que tolerarlas. Desde allí se ha buscado siempre
desplazarlas de ese lugar de consideración especial que las blinda,
subrayó.
La publicación indicó asimismo que la actual campaña lanzada
contra la asociación a raíz del caso de Sergio Schoklender es que la
denuncia de corrupción disuelva la imagen referencial de las Madres.
Y tras las Madres irán contra el resto de organismos del movimiento
de derechos humanos.