Miles de sirios asistieron a los funerales de decenas de muertos
durante las protestas opositoras del viernes, en medio de cifras
contradictorias sobre víctimas y de insistentes llamados
gubernamentales al diálogo y la unidad, reportó Prensa Latina.
Las principales procesiones fúnebres tuvieron lugar este sábado
en la localidad de Hama, donde activistas de los derechos humanos
aseguraron que ayer perdieron la vida 53 personas presuntamente por
disparos de bala de las fuerzas de seguridad y el Ejército.
Representantes del Gobierno del presidente Bashar Al-Assad, por
su lado, consideraron exagerado el dato, aunque reconocieron que las
demostraciones desembocaron en enfrentamientos con saldo letal,
incluso para efectivos policiales agredidos por opositores.
Hama fue escenario hace 29 años de una revuelta armada islamista
contra el entonces presidente Hafez Al-Assad, padre del actual, y
ello hizo violenta la movilización de ayer, aun después de que el
Gobierno de Damasco decretó amnistía para miembros de la Hermandad
Musulmana.
Tanto las autoridades como sus adversarios se acusaron mutuamente
de utilizar francotiradores apostados en las azoteas de edificios
para disparar contra manifestantes, lo que dejó un balance inicial
de 34 bajas letales, dato admitido por fuentes ligadas al Ejecutivo.
Las autoridades atribuyen a grupos terroristas armados las
acciones vandálicas y las agresiones a manifestantes y miembros de
las fuerzas de seguridad, y afirman que es parte de un complot
foráneo.
De hecho, jóvenes lanzaron hoy en Damasco la campaña Iza con
nosotros la mayor bandera siria para responder a la conspiración que
daña la unidad y estabilidad del país, según Manhal Al-Zaytoun,
promotor de la idea para elaborar un pabellón de dimensiones récord.
Según precisó este sábado la organización siria de derechos
humanos Sawasiah, además de los sepelios en Hama, se registró otro
en Damasco y dos en la provincia noroeste de Idlib, mientras también
hubo manifestaciones antigubernamentales en Rastan.
En aquel poblado del centro de Siria, aledaño a la ciudad de
Homs, se reportaron al menos siete muertos cuando residentes
desafiaron a los agentes de seguridad que apoyados por soldados y
tanques del Ejército trataron de impedir movilizaciones callejeras y
acciones violentas.
Los activistas convirtieron los entierros en nuevos actos de
protesta para exigir la renuncia de Al-Assad y que ceda el poder al
primer ministro para propiciar una transición democrática, en tanto
les resultaron insuficientes las concesiones del mandatario.
Decenas de miles de sirios salieron a las calles el viernes
convocados por la oposición para forzar la dimisión de Al-Assad,
desestimando su iniciativa de crear una comisión para el diálogo
nacional con representantes de todos los estratos políticos y
sociales.
El Gobierno confirmó que prosigue la formación del comité para el
diálogo de reconciliación y recaba propuestas de círculos
académicos, políticos y sociales para definir la agenda, según la
agencia SANA.