Los
ojos escrutadores de su personaje tratan de llegar al fondo del
drama que vive la muchacha que trata de escapar del mundo en una
recóndita playa. El gesto del joven vale más que las palabras.
¿Simple fotogenia o convicción espiritual? Louis-Ronan Choisy
despejó esa interrogante al interpretar uno de los papeles
protagónicos en El refugio, de Francois Ozon, que ahora se
presenta al público de La Habana y otras ciudades del país dentro
del programa del XIV Festival de Cine Francés en Cuba.
"Yo no me formé como actor: llegué al cine por azar. El
refugio fue mi primera película" —confiesa a Granma
Choisy—, y pienso habrá muchas más. De hecho rodé después Memory
Lane, con Michael Hers. Y todo esto en menos de dos años".
Sorprendo a Louis-Ronan con una vivencia personal. En PopKomm
2001, el mercado de la música y el disco más importante que tuvo
Alemania en el cruce entre siglos en la ciudad de Colonia, su nombre
figuraba entre las propuestas más sólidas de la presentación de
materiales promocionales que llevó su país para fundamentar los
exponentes de glam-rock en alza en aquellos momentos. Choisy
encabezaba la nómina del grupo IKA.
"Eso quedó atrás, pero fue importante en mi vida profesional
—comenta—. Hacia el 2002 me cuestioné muchas cosas de mi relación
agotadora con el mercado de los espectáculos musicales. Me fui a
España por una temporada como un simple viandante con una mochila,
un libro de Louis Ferdinand Celine y una reproductora con canciones
del canadiense Leonard Cohen. Cuando regresé, era otro. Comencé a
escribir canciones con una estética más personal, menos pendiente de
la moda, con un discurso mucho más sincero, que exploraban a veces
los lados más oscuros del ser humano. Fue como una especie de
exorcismo".
El público descubrió entonces a un Louis-Ronan Choisy mucho más
auténtico y propositivo en los discos De apariencia en apariencia
y La noche me espera. Pero el fonograma donde realmente llegó
a madurar su nueva visión de la canción fue en el 2008 con Los
hijos del siglo.
"De alguna manera a Ozon le interesó ese disco —cuenta Choisy—,
quiso conocerme y me invitó a actuar en El refugio. Quería
utilizar algunas canciones mías. Yo subí la parada al expresar mi
deseo de componer música nueva para la banda sonora. Parece que
funcionó".
¿La actuación? "A primera vista filmar parece algo frío. Escena
por escena en un trabajo de días y noches. Pero cuando uno se va
metiendo bajo la piel de un personaje, llega a comprender que las
emociones van saliendo. Hoy sé que actuar es un acto muy íntimo que
se comparte con el espectador".
En los minutos finales de la conversación, tiendo una trampa
deliberada a Louis-Ronan: ¿le gustaría volver a Cuba para ofrecer su
música?
"Ya me lo he prometido. Pero quién sabe si antes de que me marche
pueda haber una sorpresa".