LIMA, 29 mayo.— Una protesta indígena ambientalista cumplió hoy
tres semanas en la ciudad peruana de Puno, colindante con Bolivia,
en una breve tregua y tras el aparente fracaso de un acuerdo con el
gobierno.
El presidente de Comité de Defensa de los Recursos Naturales de
la zona sur de Puno, Walter Aduviri, dijo que las manifestaciones de
protesta y bloqueos de carreteras seguirán mañana, en demanda de la
anulación de las concesiones mineras y petroleras en ese territorio.
Señaló que las comunidades aymaras, que mantienen cerrada la
frontera con Bolivia desde el 9 de mayo, no aceptan la mecida
(burla) del gobierno, en referencia a un acuerdo de distensión
logrado la pasada medianoche.
La primera ministra, Rosario Fernández, y alcaldes del sur de
Puno acordaron que el gobierno suspenderá un año las concesiones y
sólo autorizará el inicio de un proyecto minero en preparación, si
las comunidades lo aprueban.
Aduviri señaló que la única solución es que el gobierno acepte
emitir dos decretos, uno que cese todas las concesiones y otro que
anule la autorización del citado proyecto, de la empresa Santa Ana.
Acusó además al gobierno de querer separar a las autoridades
regionales de los campesinos aymaras, que rechazan las actividades
extractivas porque contaminan las fuentes de agua y dañan los
cultivos y la ganadería.
Sobre los cuestionamientos oficiales a la legalidad de la
exigencia, Aduviri dijo que "el estado de derecho no quiere decir la
imposición de normas de Lima hacia los pueblos aymaras".
Según el dirigente, mañana, tras la tregua de 48 horas dada para
facilitar las negociaciones, unos 20 mil comuneros de las provincias
limítrofes se trasladarán otra vez a Puno, capital regional, para
una nueva jornada de protesta.
Esa ciudad fue escenario el jueves de actos de vandalismo que
Anduviri atribuyó a provocadores contra los que no actuó la policía
y que destrozaron y saquearon organismos públicos.
El anuncio de Aduviri desoyó llamados oficiales a que se
suspendan las protestas para viabilizar la segunda vuelta electoral
del domingo próximo, en la que disputarán la Presidencia el
progresista Ollanta Humala y la conservadora Keiko Fujimori.
Ambos criticaron al gobierno por no haber sido capaz de
solucionar el conflicto y Humala señaló que el gobierno propicia la
frustración de la elección en Puno para favorecer a Fujimori,
teniendo en cuenta que el electorado apoya allí al candidato por
abrumadora mayoría.
Las encuestas indican que los dos postulantes están virtualmente
empatados, por lo que si no hay elección en Puno puede significar la
derrota para Humala, aunque la Oficina Nacional de Procesos
Electorales aseguró que los comicios están garantizados en esa
jurisdicción.
Humala llamó a los dirigentes aymaras a suspender la protesta
para facilitar la elección, apoyó sus reclamos y dijo que
solucionará el problema, de ser elegido, tras asumir funciones, el
próximo 28 de julio.