La exhumación de los restos del presidente Salvador Allende
(1970-1973) con el fin de esclarecer su muerte en el bombardeado
Palacio de La Moneda marcó en forma sobresaliente la semana que
cierra en Chile.
En la diligencia que tuvo lugar en el Cementerio General de
Santiago, estuvieron presentes además de la familia del exmandatario,
líderes y representantes de las fuerzas de izquierda en Chile y de
las organizaciones defensoras de los derechos humanos, reporta
Prensa Latina.
Durante la solemne ceremonia, Guillermo Teillier, presidente del
Partido Comunista, ponderó el significado histórico de las pesquisas
que podrán establecer la verdadera causa del fallecimiento del líder
de la Unidad Popular, sujeto a versiones contradictorias desde que
en 1973 los generales golpistas propalaron la tesis del suicidio.
Vamos a saber por fin de qué forma perdió la vida, apuntó
Teillier, quien aclaró, empero, que cualesquiera que sea el
resultado de la indagatoria nada disminuirá la dignidad del
ex-presidente: Si se suicidó o si lo asesinaron cobardemente, no
cambia en nada su entereza, su lealtad.
Para la senadora socialista Isabel Allende, hija del entonces
jefe de Estado, su padre tomó la decisión de morir como un gesto de
coherencia política en defensa del mandato que le fuera entregado
por el pueblo.
El mismo día del proceso de exhumación, el pasado 23 de mayo, la
parlamentaria leyó un mensaje a la ciudadanía, en el que llamó a no
olvidar que la muerte ocurrida 38 años atrás se produjo en el
contexto del bombardeo y asalto al Palacio de La Moneda y en un
ámbito de extrema violencia que afectó a miles de chilenos.
Sobre la indagatoria, la Agrupación de Familiares de Ejecutados
Políticos, los partidos Comunista y Socialista Allendista y
exponentes de la izquierda en general consideran que lo principal es
fijar las responsabilidades penales ligadas a la muerte de Allende y
derivadas del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet
(1973-1990) y gestado por Washington.
Lo más significativo es que no haya impunidad con los que lo
asesinaron o intentaron asesinarlo, enfatizó el ex-candidato
presidencial Jorge Arrate.
En el examen de los restos de Allende participan una docena de
expertos locales y extranjeros, quienes confirmaron la víspera la
identidad del cadáver y estimaron en unos tres meses la conclusión
de las investigaciones.
La justicia chilena ordenó en enero pasado la referida pesquisa,
en respuesta a una presentación de 726 querellas por violaciones a
los derechos humanos durante el régimen militar.
Unas tres mil personas fueron asesinadas o desaparecidas durante
la dictadura en Chile y otras 50 mil sufrieron torturas, cárcel o
persecución.