La OTAN bombardeó este sábado la ciudad de Trípoli y provocó
daños humanos y materiales considerables, informaron fuentes
oficiales libias al señalar que la quinta madrugada consecutiva de
ataques abarcó alrededores de un complejo residencial de Muamar El
Gadafi.
Aviones de combate de la Organización del Tratado del Atlántico
Norte (OTAN) iniciaron las incursiones antes de la medianoche de
ayer y a primeras horas del sábado dispararon desde baja altura
contra instalaciones civiles y militares de Trípoli, con saldo
impreciso de víctimas, reporta Prensa Latina.
Las explosiones hicieron activar las alarmas y baterías
antiaéreas mientras se veían columnas de humo en entre los edificios
de la ciudad capital, y era palpable el desplazamiento acelerado de
ambulancias que accionaron también las sirenas.
Según la televisión estatal libia, al menos una de las
detonaciones ocurrió cerca de un inmueble utilizado por El Gadafi y
se constataron daños humanos y materiales cerca de Mizda, en el sur.
Entretanto, fuentes médicas indicaron que cinco opositores
armados murieron y más de una docena resultaron heridos durante
enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales en la convulsa
ciudad de Misratah, la tercera de Libia situada al oeste de Trípoli.
Desde el viernes arreciaron allí los combates entre el Ejército
gubernamental y los insurgentes que son apoyados por la aviación de
la alianza atlántica, y ahora recibieron una fuerte inyección de
aliento con promesas de más asistencia financiera y militar de
Occidente.
La serie de bombardeos y choques armados terrestres se
intensificó a pesar del ofrecimiento del primer ministro libio, Al-Baghdadi
Ali Al-Mahmoudi, de un alto el fuego monitoreado por la ONU y
después de que Rusia aceptó mediar para conseguir la salida del
poder de El Gadafi.
Medios locales destacaron que la decisión de la OTAN es mantener
la opción militar para aniquilar al líder libio o, cuando menos,
forzar su huída del país, tras lo cual sería perseguido por la
justicia internacional que valora procesarlo por supuestos crímenes
de guerra.
Intentos mediadores emprendidos por la Unión Africana, Turquía y
la ONU, pese a que aprobó la resolución que dio luz verde a la
agresión occidental a Libia, han fracasado debido a la
intransigencia de Estados Unidos, sus aliados europeos y los líderes
de la rebelión armada.
Durante la cumbre del G-8 en Francia, el presidente ruso, Dmitry
Medvedev, aceptó mediar para la dimisión de El Gadafi, de quien dijo
que debe irse (porque) ha perdido legitimidad para gobernar.
Trípoli se mostró escéptico respecto al planteamiento de Medvedev,
quien ha sido crítico con la OTAN, de que si El Gadafi toma esa
decisión, que será beneficiosa para el país y para el pueblo de
Libia, entonces será posible discutir la forma de su partida.
Ello incluiría determinar qué país puede acogerlo y sobre qué
bases, así como qué podría mantener y qué perder, según el
gobernante ruso, cuyo nivel de influencia fue cuestionado por
analistas locales.