Para cualquier forastero llegado al Haití devastado de hoy, llama
poderosamente la atención el descomunal esfuerzo físico que realizan
hombres, mujeres e incluso niños en campos y ciudades, en la dura
tarea de obtener algunas gourdes (la moneda local) para el
"pan" de cada día.
Su secular subdesarrollo, herencia de un infausto pasado colonial
y neocolonial, obliga a los haitianos a realizar labores propias de
máquinas-herramientas, grúas, tractores, camiones o animales de
carga.
Forman parte del paisaje de esta nación hombres picando con un
martillo o una pequeña mandarria duras y voluminosas piedras hasta
convertirlas en gravilla, un material altamente demandado en la
construcción de puentes, carreteras y edificaciones; o arrastrando
pesados carretones cargados con numerosos sacos de carbón, de vianda
o un chasis de un vehículo automotor inservible...
Y tanta fuerza bruta "pasa factura" a la salud humana.
"Los haitianos realizan esfuerzos físicos pesados desde muy
temprana edad", comenta el doctor Roig Pérez González, de la
provincia de Las Tunas, especialista de segundo grado en Cirugía
general y máster en Urgencia Médica.
"Precisamente uno de los padecimientos de salud a los que se
enfrentan los médicos cubanos aquí es el alto índice de hernia
inguinal sobre todo en la población masculina, que tiene como caldo
de cultivo la pobreza, la falta de información y la casi
inaccesibilidad a servicios médicos", afirma.
En el hospital de referencia comunitaria de Aken, en el
departamento Sur, bajo la responsabilidad de nuestros cooperantes de
la salud, Granma pudo observar el trabajo del equipo médico
encabezado por el cirujano guantanamero Eurípides Cabrera Pérez,
especialista en Angiología, quien operó exitosamente a Petit del
Cejour, de 39 años, aquejado de fuertes dolores provocados por una
hernia inguinal izquierda simple.
"Es un tratamiento profiláctico dirigido a evitar males mayores
en el futuro", explica el doctor Cabrera Pérez, quien fue asistido
por la residente de Medicina guatemalteca Abda Elena Carreto,
graduada de la Escuela Latinoamericana de Medicina de La Habana, la
anestesióloga Elba Pérez Labrada, de Las Tunas, y la instrumentista
Aleida Gary Altamira, de Artemisa.
En esa jornada igualmente fue intervenido por similar
padecimiento y con resultado satisfactorio, Nodiel Michell, de 73
años, quien antes de la llegada de los cubanos no tuvo cómo
solucionar su sufrimiento.
La doctora Mercedes Coello Vidal, de Santiago Cuba, directora del
hospital, explica que de las 801 operaciones llevadas a cabo el
pasado año en el centro, 281 fueron de hernia inguinal, y hasta el
10 de mayo último los cirujanos de la Brigada ya han practicado más
de un centenar de ellas.
Los beneficiados son personas de muy bajos ingresos que no tienen
cómo pagar una clínica privada, agrega la doctora Coello Vidal.