Científico,
investigador, agrimensor, agrónomo, cartógrafo, economista,
matemático, traductor, periodista, pintor, escritor, dibujante,
taquígrafo¼ En tantas actividades logró
brillar a la vez Tranquilino Sandalio de Noda, que en 1892,
criticando una medida colonial que prohibía a los universitarios
hacerse doctores en Cuba, José Martí aseguró que "la tierra que da
Nodas puede pasarse sin doctores".
Considerado como un erudito, Sandalio de Noda se destacó en las
más variadas esferas de las ciencias y las artes. Cuentan que,
además del español, dominaba el inglés, el francés, el portugués, el
griego, el latín, e incluso varias lenguas africanas.
Nacido en 1808 en Guanajay, un territorio que durante mucho
tiempo perteneció a Pinar del Río (actualmente es parte de Artemisa)
Noda tuvo una formación básicamente autodidacta. Por esa razón,
Martí lo definió como "un titulado de la Naturaleza".
Con solo 20 años, ya era Socio de Mérito de la Sociedad Económica
de Amigos del País, gracias al impacto de varios textos sobre
agricultura, entre los cuales resalta Memoria sobre las causas
que pueden producir la alternación en las cosechas del café, y los
medios de evitarla.
Su quehacer multifacético incluye el hecho de haber sido el
primero en reportar la existencia de peces ciegos en aguas cubanas
—apoyando con información e ilustraciones un libro sobre el tema de
Felipe Poey— y elaborar el primer atlas hidrográfico de la Isla.
El ilustre sabio vueltabajero abordó materias diversas:
Geografía, Estadística, Economía, incluso escribió versos.
Entre sus obras más relevantes se encuentran, su Atlas
matemático, físico y político, una Memoria sobre el Sistema
Métrico Decimal y ventajas de su implantación, y un libro muy
completo sobre el cultivo del tabaco.
El valor de su desempeño como hombre de ciencia tendría amplio
reconocimiento. Esteban Pichardo, eminente intelectual del siglo XIX,
apuntó que "la cabeza de Noda es un almacén ambulante de
conocimientos diversos, retenidos por una memoria prodigiosa¼
".
Mientras tanto, José Martí lo incluiría entre los científicos más
connotados de la época, llamándole "el pasmoso Noda".
Tras varias décadas de intensa labor investigativa, con la salud
menguada, Tranquilino Sandalio de Noda se recluyó en San Antonio de
los Baños, donde trabajaba en varios textos que quedaron
inconclusos, entre ellos un curioso Diario de enfermo, cuando el 27
de mayo de 1866, su corazón se detuvo definitivamente.