Hoy se conmemora el aniversario 135 de uno de los hechos más
trascendentales de las gestas independentistas en el territorio
avileño: el asalto al entonces poblado de Ciego de Ávila, actual
capital provincial, encabezado por el Mayor General Máximo Gómez
Báez.
Quién mejor que el historiador de esta ciudad, Ángel Cabrera
Sánchez, para comentar sobre la fecha exacta del asalto, pues
asegura que con el decursar del tiempo y la profundización de las
investigaciones, este aspecto fue llamando cada vez más la atención
de los historiadores.
Máximo Gómez, artífice y ejecutor principal del significativo
hecho, escribe en su Diario de Campaña que sucedió el 27 de
abril de 1876. Sin embargo, en varias publicaciones de la época en
que aún vivían los veteranos, se afirma que el asalto fue en otro
día y otro mes: 26 de mayo.
En más de una ocasión, la búsqueda de la verdad histórica
referida al hecho en cuestión fue colocada en primer plano en el
quehacer historiográfico local. Luego de aportar varias pruebas se
concluyó que el asalto ocurrió el 26 de mayo.
Como peculiaridad este historiador subraya que en Gómez el
concepto sorpresa alcanza una expresión cimera en el ataque a Ciego
de Ávila; golpea al enemigo en un bastión que consideraban
inexpugnable, revela audacia extrema e iniciativa al utilizar la
noche lluviosa para ejecutar su plan. En el aspecto político, la
acción también fue relevante al desafiar un complicado sistema
defensivo.
El poblado estaba convertido en un fortificado dispositivo
militar del que formaba parte una alta cerca de jiquí, nueve fuertes
y puertas de acceso que al caer la tarde eran cerradas. En él
radicaba la Comandancia General de la Trocha Militar de Júcaro a
Morón, principal sistema defensivo de su tipo construido por la
España colonial en toda la América Latina.
Varias son las versiones localizadas hasta el presente sobre el
asalto, pero este historiador asegura que su éxito rotundo pudo
estar condicionado en gran medida, además de la acertada dirección
del Generalísimo y de la valentía de los mambises, por dos factores:
la información que debió ser brindada a Gómez por los agentes
independentistas de Ciego de Ávila, con los que personalmente tenía
relaciones desde hacía más de un año y el conocimiento exhaustivo de
la ciudad y sus fortificaciones por José Gómez Cardoso, jefe de uno
de los tres regimientos de caballería que irrumpieron
indeteniblemente en la fortificada plaza.