Venezuela condenó este jueves los indiscriminados bombardeos de
Estados Unidos y la OTAN contra el pueblo libio y respaldó los
llamados para establecer un cese al fuego inmediato, que conduzca a
un diálogo soberano entre las partes.
En su discurso en Bali, Indonesia, en la sesión plenaria de la
XVI Conferencia Ministerial del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL),
el vicecanciller venezolano Jorge Valero señaló que alegando la
protección de civiles se ejecuta una agresión militar de la OTAN
que, paradójicamente, causa la muerte de numerosos civiles, reporta
Prensa Latina.
Los principios del MNOAL tienen plena vigencia en momentos en que
un país hermano es víctima de las ambiciones económicas y políticas
de un grupo de potencias imperiales, que intentan violentar su
soberanía e integridad territorial, así como su derecho a la libre
determinación, afirmó el diplomático.
En el caso de Libia la noción de la responsabilidad de proteger
se traduce en la política de cambio de régimen, que desconoce los
principios que rigen la convivencia pacífica entre las naciones,
precisó Valero, quien también es el embajador de Venezuela ante
Naciones Unidas.
Según explicó, estamos hoy ante una nueva ofensiva de poderes
imperiales que busca socavar las bases de la solidaridad entre los
pueblos y pretende, nuevamente, imponer sus intereses estratégicos,
menoscabando las aspiraciones de los países en desarrollo.
En su intervención, Valero comentó que, precisamente, por
defender los principios del no alineamiento y el legado de sus
precursores, los imperialistas atacan a la Revolución Bolivariana.
Eso explica las sanciones que el gobierno de Estados Unidos
pretende imponer a la empresa Petróleos de Venezuela, en el marco de
su política unilateral contra Irán, conocida como Ley CISADA,
exclamó el viceministro.
En su opinión, es necesario reafirmar hoy más que nunca los
principios de igualdad, soberanía y la integridad territorial de los
Estados, el respeto de todas las culturas, religiones y etnias, y a
todos los derechos humanos, incluyendo los derechos a la paz y al
desarrollo.
También consideró un imperativo rechazar de forma enérgica nuevas
nociones fabricadas en los grandes centros de poder mundial, como la
intervención humanitaria y la responsabilidad de proteger, que
sirven de pretexto para imponer proyectos imperialistas y
neocolonialistas.