El tráfico aéreo en España retorna este jueves a la normalidad,
tras el cese de la erupción del volcán islandés Grimsvotn, cuya nube
de cenizas provocó la víspera la cancelación de 23 vuelos con
aeropuertos alemanes.
Según la agencia de noticias Europa Press, Aeropuertos Españoles
y Navegación Aérea (AENA) informó que el espacio aéreo español no
presenta anomalías y en los aeródromos de su red hay programados
cinco mil 433 vuelos para esta jornada, reporta Prensa Latina.
La Agencia Europea para la Seguridad en la Navegación Aérea (Eurocontrol)
indicó, por su parte, que la actividad del volcán islandés ha
disminuido de manera notable.
No obstante, el organismo europeo no descartó la posibilidad de
que la nube pueda regresar este viernes sobre el noroeste del Viejo
Continente, en función de la evolución de las condiciones
meteorológicas.
Las cenizas del Grimsvotn se concentraron la víspera en el
espacio aéreo germano y obligaron a suspender unos 450 vuelos, en
particular en los aeropuertos de Bremen, Hamburgo y Berlín.
Eurocontrol, con sede en Bruselas, explicó que aún existen áreas
limitadas con concentración de partículas en el continente, pero
estas deben tener muy poco o ningún impacto en la aviación, de
acuerdo con sus previsiones.
Entre lunes y miércoles se cancelaron en Europa 900 de los 90 mil
vuelos programados, recordó la agencia en su informe de situación de
esta mañana, último que prevé hacer a menos que la situación vuelva
a complicarse.
Desde que el Grimsvotn entró en erupción el sábado último, se
vieron afectados los cielos de Islandia, Reino Unido y Alemania,
donde se produjeron la mayor parte de las cancelaciones de vuelos.
También causó restricciones parciales en Noruega y Groenlandia,
agregó el organismo responsable de algunos de los pasillos aéreos
más concurridos del mundo.
El fenómeno natural ha ocasionado menos problemas que el año
pasado, cuando más de 10 millones de personas se vieron perjudicadas
por el cierre de los cielos europeos durante casi una semana, tras
la erupción de otro volcán islandés.
Las aerolíneas cifraron entonces las pérdidas en unos mil 200
millones de euros.