NEW ORLEANS.— En el depósito de cadáveres de esta ciudad nadie sabe
una palabra de español, pero los cuerpos que semanalmente se apilan
en este edificio de cemento gris, con mayor frecuencia son de
inmigrantes hispanos.
La suma de homicidios en las calles de esa ciudad parece no tener
fin. En lo que va del año el número de víctimas ya rebasa los 60,
casi la mitad de lo que contabiliza en el mismo periodo todo el
condado de Los Ángeles, pese a que su población es 10 veces mayor.
Las víctimas, de alguna manera u otra, están relacionadas con la
abundancia de armas de fuego que existe en el país, afirman
expertos.
Estados Unidos ocupa el primer lugar en el mundo con el mayor
número de armas en manos de civiles. La Oficina Federal de
Investigación (FBI) estima que existe un arma por cada residente en
el país .
"La tasa de criminalidad por arma de fuego es más alta en
regiones donde existen menos leyes para su control y abunda la
pobreza", explica Andrés Soto, miembro de Violence Policy Center (VPC).
New Orleans, por ejemplo, tiene la tasa de asesinatos por arma de
fuego más alta del país, aunque la violencia no es exclusiva de esa
ciudad. El año pasado más de 70 crímenes masivos sucedieron en el
país. Las estadísticas reflejan que anualmente cerca de 100 000
personas mueren o sufren heridas por armas de fuego.
Por lo tanto, no sorprenden los resultados de la investigación
del Instituto Nacional de Justicia (NIJ), que indican que cada año
alrededor de 500 000 armas de fuego son robadas.
Asimismo, esa agencia federal encontró que el 89 % de las armas
recuperadas durante las investigaciones de crímenes había cambiado
de manos al menos una vez antes de ser aseguradas por la policía y
35 de cada 100 tenían apenas tres años de haber sido vendidas de
manera legal.
La base de datos del FBI reporta que al concluir el 2010 más de
un millón de personas estaban registradas como impedidas para
obtener armas de fuego debido a sus problemas mentales, comparado
con apenas 2 092 calificados como usuarios de drogas o adictos.
Se estima, según el NIJ, que un 47 % de los criminales se hacen
de armas de fuego a través del reclutamiento de personas sin
antecedentes.