Desde Haití

Inalvis y Marie Anne: dos mujeres y una causa

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER, enviado especial

La profesora Inalvis Basnueva Cantillo y la ama de casa haitiana Marie Anne Geronita Ducé han establecido una amistad para toda la vida, que engrandece la tierra del gran Louverture.

Foto del autorLa profesora guantanamera Inalvis Basnueva Cantillo (izquierda) y la haitiana Marie Anne Geronita Ducé, dos buenas amigas unidas por una causa común: la alfabetización.

En el apartado y humilde pueblito de Laborde, en el departamento haitiano del Sur, donde la pobreza y la ignorancia no parecen tener fin, ambas mujeres luchan por vencer centenarias barreras que, como la ignorancia y el analfabetismo, afectan en este país a cientos de miles de haitianos y los condenan a una brutal exclusión social.

Inalvis, una bella guantanamera, profesora de Español y Literatura, de esas mujeres que conmueven por la bondad de su corazón, forma parte del grupo de 15 asesores cubanos que en el sufrido Haití de hoy impulsan el programa de alfabetización Yo, sí puedo, en creole Wi mwen kapab, que esparce las luces de las letras a todo aquel haitiano que como Marie Anne, quiere tomar su futuro en sus propias manos.

Para Inalvis su profesión es grandiosa "cuando ves cómo crecen tus alumnos, tanto en conocimientos como en valores, pues no se trata solo de instruirlos, sino también de educarlos", asevera.

Por otro lado, no es un secreto que en este país el analfabetismo se ceba especialmente en las mujeres, lastrando sus posibilidades para contribuir a la reconstrucción de su patria.

Y eso lo sabía Marie Anne cuando decidió aprender a leer y escribir por el Wi mwen kapab, batalla en la que encontró el apoyo incondicional de su amiga cubana Inalvis, quien sintiendo mucho la falta de sus hijos Marta Camila y Charles, y del resto de su familia, allá en su natal Guantánamo, comprende bien la importancia de su esfuerzo contra el analfabetismo en Haití, un pueblo hermano.

Gracias al Wi mwen kapab yo puedo hoy escribir mi nombre y leer, me siento una persona diferente, manifiesta a Granma Marie Anne, humilde lugareña de 43 años de edad.

Afirma con orgullo, tras obtener su certificado de alfabetizada hace unos días, que tanto esfuerzo no ha sido en vano y pone el ejemplo de que ahora puede ser más eficaz en la educación de sus seis hijos.

"Cuando ellos me llamaban mamá no sabía cómo se escribía, hoy yo sé y se los enseño, incluso los números, y eso es gracias al Wi mwen kapab, afirma esta mujer ávida de conocimientos.

Ella indica que los cubanos como Inalvis tienen las puertas abiertas en Laborde, donde no tendrán mucho que ofrecer desde el punto de vista material, pero que sienten un profundo y sincero afecto por Cuba y sus asesores educativos.

"A Fidel quisiera darle las gracias por todo lo que hace por Haití, pues Cuba piensa en nosotros y comparte lo que tiene", dice Marie Anne Geronita Ducé con una gran sonrisa en sus labios.

A su vez, el máster en Ciencias Robely Reina Ramírez, un holguinero de pura cepa, jefe de la misión educativa en el departamento Sur, destaca que en este mes entregaron a 200 haitianos el certificado de alfabetizados.

"Ellos se sienten otra persona al poder utilizar algo tan sencillo como el almanaque o realizar operaciones matemáticas básicas aplicadas a la vida diaria".

Por su parte, el tunero Raúl Sánchez Cortina, coordinador general del Yo, sí puedo aquí, señala que la tasa de analfabetismo en Haití afecta al 50 % de sus diez millones de habitantes, y agrega que con el reconocido método cubano entre este año y el 2012 deberán aprender a leer y escribir 240 000 personas, un aporte más para que Haití sea mejor.

 

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