En el apartado y humilde pueblito de Laborde, en el departamento
haitiano del Sur, donde la pobreza y la ignorancia no parecen tener
fin, ambas mujeres luchan por vencer centenarias barreras que, como
la ignorancia y el analfabetismo, afectan en este país a cientos de
miles de haitianos y los condenan a una brutal exclusión social.
Inalvis, una bella guantanamera, profesora de Español y
Literatura, de esas mujeres que conmueven por la bondad de su
corazón, forma parte del grupo de 15 asesores cubanos que en el
sufrido Haití de hoy impulsan el programa de alfabetización Yo,
sí puedo, en creole Wi mwen kapab, que esparce las luces
de las letras a todo aquel haitiano que como Marie Anne, quiere
tomar su futuro en sus propias manos.
Para Inalvis su profesión es grandiosa "cuando ves cómo crecen
tus alumnos, tanto en conocimientos como en valores, pues no se
trata solo de instruirlos, sino también de educarlos", asevera.
Por otro lado, no es un secreto que en este país el analfabetismo
se ceba especialmente en las mujeres, lastrando sus posibilidades
para contribuir a la reconstrucción de su patria.
Y eso lo sabía Marie Anne cuando decidió aprender a leer y
escribir por el Wi mwen kapab, batalla en la que encontró el
apoyo incondicional de su amiga cubana Inalvis, quien sintiendo
mucho la falta de sus hijos Marta Camila y Charles, y del resto de
su familia, allá en su natal Guantánamo, comprende bien la
importancia de su esfuerzo contra el analfabetismo en Haití, un
pueblo hermano.
Gracias al Wi mwen kapab yo puedo hoy escribir mi nombre y
leer, me siento una persona diferente, manifiesta a Granma
Marie Anne, humilde lugareña de 43 años de edad.
Afirma con orgullo, tras obtener su certificado de alfabetizada
hace unos días, que tanto esfuerzo no ha sido en vano y pone el
ejemplo de que ahora puede ser más eficaz en la educación de sus
seis hijos.
"Cuando ellos me llamaban mamá no sabía cómo se escribía, hoy yo
sé y se los enseño, incluso los números, y eso es gracias al Wi
mwen kapab, afirma esta mujer ávida de conocimientos.
Ella indica que los cubanos como Inalvis tienen las puertas
abiertas en Laborde, donde no tendrán mucho que ofrecer desde el
punto de vista material, pero que sienten un profundo y sincero
afecto por Cuba y sus asesores educativos.
"A Fidel quisiera darle las gracias por todo lo que hace por
Haití, pues Cuba piensa en nosotros y comparte lo que tiene", dice
Marie Anne Geronita Ducé con una gran sonrisa en sus labios.
A su vez, el máster en Ciencias Robely Reina Ramírez, un
holguinero de pura cepa, jefe de la misión educativa en el
departamento Sur, destaca que en este mes entregaron a 200 haitianos
el certificado de alfabetizados.
"Ellos se sienten otra persona al poder utilizar algo tan
sencillo como el almanaque o realizar operaciones matemáticas
básicas aplicadas a la vida diaria".
Por su parte, el tunero Raúl Sánchez Cortina, coordinador general
del Yo, sí puedo aquí, señala que la tasa de analfabetismo en
Haití afecta al 50 % de sus diez millones de habitantes, y agrega
que con el reconocido método cubano entre este año y el 2012 deberán
aprender a leer y escribir 240 000 personas, un aporte más para que
Haití sea mejor.