El científico cubano Gustavo Kourí Flores, destacado por su labor
de más de tres décadas al frente del Instituto de Medicina Tropical
"Pedro Kourí" (IPK), quien falleció repentinamente en la tarde de
ayer en esta capital a los 75 años de edad, nos deja la huella
imborrable de su consagración, magisterio en la transmisión de
conocimientos, experiencias a generaciones de profesionales y sus
valiosos aportes a la ciencia.
Su mayor orgullo —lo destacaba recientemente ante el colectivo de
trabajadores del IPK que le rendía homenaje— fue cumplir una misión
que le planteara Fidel: llevar la institución que dirigía al más
alto nivel internacional.
Kourí fue "alumno eminente" durante sus estudios de bachillerato
en el Colegio de La Salle, alcanzó el título de Doctor en Medicina
en la Universidad de La Habana, y era Doctor en Ciencias Biológicas.
Ostentaba además otras categorías científicas y docentes.
Desde 1968 fue Subdirector de Investigaciones del Centro Nacional
de Investigaciones Científicas (CENIC), y ocupó diversas
responsabilidades de importancia en la esfera de salud pública y
vinculadas a la investigación científica.
Kourí es autor de más de 200 publicaciones y dos libros, y fue el
dengue el tema principal de su trabajo e investigaciones.
Recibió premios y reconocimientos sociales y científicos,
medallas, siendo las más importantes las de Héroe del Trabajo de la
República de Cuba que confiere el Consejo de Estado; la Orden Carlos
J. Finlay y otras condecoraciones cubanas y extranjeras.
El sepelio partirá hoy a las 9 y 40 de la mañana desde la
Funeraria de Calzada y K, en el Vedado. Sus restos serán sepultados
en el Cementerio de Colón.