Oficios ¿solo para hombres?

Dilbert Reyes Rodríguez

Ya se ha dicho con suficientes argumentos que una economía sólida también depende del equilibrio de la fuerza de trabajo.

Foto del autorBajo esa premisa, la actualidad cubana ha decidido nuevos rumbos en los cuales los oficios recuperan un protagonismo vital; porque si hubiera que sobrecargar la balanza, sería hacia el lado de las ocupaciones productivas, las que generan servicios y bienes materiales.

En consecuencia, la enseñanza técnico-profesional (ETP) y los miles de jóvenes que tradicionalmente ella incluye, son clave en la consolidación de los horizontes anunciados.

Sin embargo, la realidad de ese nivel ocupacional, prejuiciado por ciertos patrones de la sociedad en cuanto a la proporción hombres/mujeres, agitó el tema de la presencia femenina.

¿Qué posibilidades de estudio y ejercicio profesional tienen las hembras, ante las ofertas tecnológicas y de oficios que predominarán?

NÚMERO Y REALIDAD DE UNA PROVINCIA

Julia Santoya, jefa de departamento de ETP en la Dirección Provincial de Educación en Granma, ofreció las pistas de un fenómeno que anuncia el nuevo contexto.

"De los casi 9 800 alumnos de noveno grado hoy en las aulas de la provincia —de ellos 4 582 hembras—, nosotros daremos continuidad de estudio al 60 % el próximo curso. O sea, ofreceremos 5 823 carreras entre técnicos de nivel medio y obreros calificados (la mayoría)."

Ahora bien, si de la matrícula del año terminal de secundaria básica, casi la mitad son féminas, ¿cómo asumir el reto de la continuidad de estudio entre las muchachas que solo tengan estas opciones, de las cuales, por equivocada tradición, una gran parte ha sido tipificada como para varones?

"Hoy la proporción en nuestras aulas técnicas es aproximadamente de cinco hembras por grupo de 30 alumnos", explicó Santoya.

"También fomentamos la inclinación a otras modalidades de oficios, como elaboración de alimentos, confecciones textiles y servicios de belleza; que además de ser menos rudos, permiten adquirir empleo igualmente en el sector estatal y no estatal", concluyó.

Granma prefirió salir en busca de ejemplos jóvenes que desde el aula y el taller desmitifican prejuicios.

HERRAMIENTAS EN MANOS DE MUJER

La vida de Mabay giró siempre en torno al central azucarero Arquímedes Colina. Ese poblado, situado a 15 kilómetros de la ciudad de Bayamo, está rodeado de caña, y por lógica, pareciera casi imposible encontrar una familia desligada de algún modo a esa rama agroindustrial. Pero Dayana Reyes nos sorprendió: "Yo no tengo a nadie en el sector".

A ella le faltan pocos días para su graduación como tecnóloga en fabricación de azúcar, y mientras espera, pasa el tiempo siendo útil en el laboratorio del complejo azucarero. "Yo escogí mi especialidad, nadie me la impuso".

Yiliannis Leal, por ejemplo, está en segundo año de maquinaria azucarera: "Al principio me sentí desembullada entre tantos varones y muy pocas hembras; pero cuando empecé a aprender y estuve en el central, frente al molino, el basculador, los tachos... se me fue pasando. La práctica es muy estimulante y te va despertando el interés".

Liannis Ramírez y Rayda Osorio cursan el tercer año de mecanización agropecuaria y no les asustan la grasa ni las pesadas herramientas.

"La gente no está acostumbrada a ver mujeres en esto. La verdad, nosotros tampoco creímos que fuera a resultar. "Hemos tenido instructoras graduadas de lo mismo y nos demuestran que andar con grasa, herramientas y otras piezas no significa dejar de lucir", aclaró Rayda.

"¿Qué nos gustaría? Ahora mismo que nos enseñaran a manejar, para cuando estemos donde hay vehículos de motor", volvió Liannis.

En la misma escuela, Licet Rodríguez aspira a graduarse en termoenergética: "Mi oficio consiste en manejar y controlar la energía de cualquier industria. La especialidad me gusta, y no creo que ser hembra afecte en algo mi desempeño.

En el politécnico Ignacio Pérez Zamora, de Jiguaní, se multiplicaron las lecciones ejemplares, como la de la jovencita Beatriz Pérez, de primer año de Construcción Civil.

"Especialmente me gusta la parte de albañilería. Me llegó Pedagogía y no la quise. Cuando escogí esta especialidad de la construcción, la gente decía que era un oficio de varón, pero esto de los bloques y el cemento siempre me gustó.

"A lo mejor todavía es pronto, pero en mi casa ya levanté un muro."

Por último, Eliannis Rosales y Aylín Borges, del grupo de Agronomía, confirmaron que prefieren las fincas de sus familias en el monte.

Afirmó Aylín que su profesora Tailín Torres, también joven, auguró que las dos serán muy buenas en su oficio, y luego redondeó una reflexión que Granma tomó por conclusión:

"Estas especialidades, generalmente, se escogen como última opción; pero dentro de mi grupo, las cuatro hembras tienen verdadero interés, y de esa forma nada de los hombres es imposible para ellas.

"Esa vocación es la que hay que descubrir y también formar. El país necesita hoy a esas mujeres."

 

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