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Reciclar es ahorrar
Yudy Castro Morales
yudy@granma.cip.cu
A poco más de un siglo de su aparición, el plástico adquiere cada
día mayor relevancia, sobre todo por sus disímiles aplicaciones
industriales. Y si bien los científicos continúan ideando fórmulas,
ya sea a partir de la refinación del petróleo, la síntesis química o
las resinas naturales, la tendencia actual pondera el reciclaje,
debido a sus ventajas económicas y a los beneficios
medioambientales.
Pese a ello, los niveles de recuperación de desechos plásticos en
Cuba distan sobremanera de los índices planificados. De las 2 979
toneladas previstas en el 2010, apenas se llegó al 75 %, situación
que se torna preocupante, pues en el presente año las cifras
experimentan similar decrecimiento. Al cierre del primer trimestre,
las entidades de materias primas ya mostraban un atraso del 23 %; o
sea, 154 toneladas.
Pese
a los mecanismos establecidos para la recuperación de materia prima,
buena parte de los desechos plásticos termina en los basureros.
Elevar la cultura del reciclaje tanto en la población como en el
sector estatal es una urgencia. En almacenes, basureros y hogares,
yacen los residuos cuyo recaudo le evitaría al país la erogación de
considerables sumas.
Según la ingeniera Isabel Alfonso, directora de productos no
metálicos de la Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas
(UERMP), la importación de cada tonelada reciclada de polietileno de
alta densidad (pomos desechados de champú, desodorante, cajas
plásticas... ) le cuesta a Cuba más de 840 euros, mientras que la
venta en el mercado internacional de una tonelada de envases de PET
(pomos de agua, refrescos) le aporta entre 300 y 400 dólares.
El
plástico que se tritura en la Planta capitalina está destinado
fundamentalmente a las industrias locales.
A sabiendas de la ganancia, ¿cuántos de nosotros impedimos que
llegue al vertedero un frasco de medicamento o de colonia?
APORTE ESTATAL
El sector empresarial es un generador importante de desperdicios
reutilizables. Por eso la Ley 1288 de 1975 obliga a los organismos y
dependencias del Estado a recuperarlos, y recalca, en el artículo 6
del Reglamento —emitido con posterioridad a la Ley—, que "no se
podrán incinerar, destruir, enterrar o conducir al vertedero los
desechos de materias primas, productos y materiales
reutilizables...". Sin embargo, muchas entidades violan la
legislación, fenómeno que lamentablemente tiene alcance nacional.
En la provincia de La Habana, por citar un ejemplo, la industria
Láctea, Suchel y los Polos Turísticos encabezan el grupo de los
mayores generadores de desechos plásticos. Y aunque sus unidades
efectúan las entregas pactadas, otros centros permanecen de espaldas
al deber ser. Si no, cómo explicar que la rama industrial capitalina
haya declarado al cierre del primer trimestre un potencial de 87
toneladas y solo haya aportado unas 54.
La
Base de Proceso Jesús Menéndez, del plan trimestral de 46 toneladas,
solo ha obtenido unas 13.
A juicio de Rafael Ramírez, director de producción y
comercialización de la Empresa de Recuperación de Materias Primas en
la ciudad, la falta de voluntad de los organismos y las deficiencias
asociadas a la gestión de su entidad constituyen las principales
causas de los incumplimientos, factores cuya influencia negativa
merece un análisis íntegro.
Ciertamente el reciclaje de los plásticos resulta engorroso, pues
la clasificación de los desechos es diversa, pesan poco y son muy
voluminosos, características que limitan por un lado la capacidad de
almacenaje en las entidades y por otro, el aprovechamiento de la
transportación. Y si a tales desventajas le añadimos que las
unidades no perciben remuneración alguna por la entrega de estos
residuos, el desestímulo es aún mayor.
Entonces ahí debe influir la labor, todavía insuficiente, de las
empresas de recuperación de materias primas: tener bien identificada
la fuente generadora y su aporte estimado, así como lograr que se
realicen en tiempo los ciclos de recogida. Estas directrices forman
parte de una estrategia trazada por la UERMP con el objetivo de
incrementar la recuperación del plástico.
Y como los resultados más que de ideas dependen del
"hacer"—señala Ramírez—, desde el año pasado se inició en la capital
el levantamiento del potencial recuperable en el sector estatal y ya
se están firmando los contratos, aspectos imprescindible para un
desempeño eficiente.
Pero más allá de las insuficiencias y atrasos asociados al
proceso del reciclaje, algo más coarta la recaudación: la
inexistencia de un mecanismo legal que permita sancionar a quienes
infrinjan la Ley 1288.
En la capital, refiere Ramírez, las entidades de materias primas,
de conjunto con la Dirección de Supervisión y Control, chequean e
informan a las unidades correspondientes, sobre los camiones que
depositan en el vertedero residuos que deberían llegar a sus
instalaciones. Apenas hasta ahí llega su alcance; el resto queda a
la buena voluntad de las empresas, las cuales no se sentirán
aludidas mientras que el peso de la ley no caiga sobre ellas.
A CUENTAGOTAS
A juzgar por las potencialidades, los ciudadanos podrían tributar
más de la mitad de los desechos plásticos reciclables, sin embargo
—aclara Ramírez—, en lo que va de año el aporte de la población
capitalina es prácticamente nulo, incluso hoy, cuando el precio del
kilogramo de envases de PET se ha elevado en las casas de compra y
la cifra de recuperadores de materia prima por cuenta propia rebasa
las 2 000 personas.
En La Habana, urge solucionar los problemas internos que
obligaron a suspender momentáneamente las compras por esta vía, lo
cual atenta contra la imperiosa necesidad del reciclaje, dada las
posibilidades de la capital en la recuperación. Vale insistir en las
incontables reservas que en este sentido podrían explotarse en todo
el país, siempre y cuando los clientes acudan con pomos sin
etiquetas y limpios de pinturas, grasas, ceras, metales¼ Justo en
estos requisitos de calidad deben incidir los CDR, cuyo accionar
también anda retrasado. Si cada miembro de la organización entregara
un envase de PET, solo en un trimestre se recogerían 300 toneladas
por los Comités.
Al parecer, estas líneas paralelas de la recuperación, tan
necesarias hoy, a ratos se muestran discontinuas.
DESDE EL OTRO LADO: LA INDUSTRIA
Si bien el reciclaje de desechos plásticos marcha rezagado,
similar ritmo lleva su procesamiento. En el país existen cinco
Plantas destinadas a esa actividad, ubicadas en La Habana, Villa
Clara, Granma, Mayabeque y Cienfuegos, esta última con el
equipamiento más actualizado.
En la unidad capitalina Jesús Menéndez, luego de 25 años de
explotación, hay disminución de capacidad e incremento del
deterioro. En condiciones normales, dice el jefe de brigada Miguel
López, la planta podría triturar una tonelada diaria. Hoy el plan
trimestral de 46 toneladas, solo se han obtenido unas 13.
López abundó en las notables pérdidas asociadas a la mala
clasificación con que llegan los desechos, factor que atenta contra
la calidad y dificulta la inserción en los mercados nacional y
foráneo.
Como expresión de una alternativa "a mano", habla de una futura
remodelación y ampliación de la fábrica. Pero el apremio de
fortalecer la industria debe ser directamente proporcional a la
necesidad de incrementar el reciclaje como cultura de ahorro. En
materia de recuperación, ya es tiempo de que el plástico cambie su
signo negativo. |