En el Taller de Historiografía Viva Francisco Pérez Guzmán in
memóriam, organizado por la Casa de Altos Estudios Fernando Ortiz,
conocimos a la historiadora Carmen Ana Almodóvar Muñoz, laboriosa
mujer, doctora en Filosofía y Letras, quien ha dedicado su vida a la
Historia.
Al
conversar sobre su desempeño como docente e historiadora,
comprendimos que estábamos en presencia de una experimentada
profesional. A pesar de sus 80 años, Carmen no dejó de cautivar con
su extraordinaria capacidad de comunicación y convocatoria, a un
plenario colmado de historiadores y amantes del tema, entre ellos,
discípulos de distintas generaciones, testigos de su polifacético
quehacer intelectual.
La vimos ágil y con capacidad para continuar en la búsqueda del
pensamiento renovador. Así lo evidencia su trayectoria de vida. Ha
ejercido el magisterio y la investigación científica. Dirigió el
Colegio Academia Víbora, y al triunfo revolucionario se integró al
quehacer docente de la nueva sociedad. Laboró como inspectora;
profesora en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona y en la
Universidad de La Habana.
Por sus destacados logros en la labor docente, en la enseñanza y
divulgación de la Historia, así como su protagonismo en la formación
de las nuevas generaciones, ha sido merecedora de múltiples
reconocimientos, destacándose la Distinción por la Educación Cubana,
la Medalla de la Alfabetización y la Orden Frank País de Segundo
Grado.
Entre sus publicaciones sobresalen Antología crítica de
Historiografía cubana; Máximo Gómez. Diario de Campaña;
Cien Figuras de la ciencia en Cuba; además de otros trabajos
y colaboraciones.
Su memoria, voz inconfundible y fluidez, sobresalen entre las
virtudes de esta mujer, al narrar múltiples anécdotas desde sus
primeras letras aprendidas en España, recuerdos de su infancia en el
barrio capitalino de Luyanó, hasta relatar cómo se adentró en la
investigación de la historiografía cubana.
"No tengo espíritu académico. Me siento simplemente maestra, lo
demás son adornos que me han acompañado durante la vida", dijo,
consciente de que su mayor satisfacción es sentirse plenamente
cubana, aunque es hija de españoles; también se enorgullece de
ayudar a historiadores y docentes que continúan su obra en la
búsqueda de la verdad histórica.
En la disertación realizada en el Colegio de San Gerónimo, en La
Habana Vieja, la profesora rememoró con emoción la influencia que en
su formación vocacional ejerció el ejemplo de sus maestros y
profesores. Habló de todos y recordó la paciente labor educativa de
Esther Noriega, Fernando Portuondo, Manuel Bisbé, Luis de Soto¼
Sorprendente resulta saber que su obsesión por el debate y la
confrontación de conocimientos e ideas se mantiene hasta nuestros
días. Así lo revelan los espacios de creación científica y cultural
que dirige, en aras de aunar voluntades para estrechar sentimientos
nobles a favor de una mejor manera de andar por los universos de la
creación.
Carmen Ana Almodóvar Muñoz, aun jubilada, sigue aportando a la
educación y la cultura. Más allá de lo que conocimos en el
intercambio breve, está el andar de una mujer excepcional, que ha
aunado voluntades saltando por encima de los tiempos difíciles.
Estar en presencia de ella constituye un privilegio, y en particular
para los historiadores Ricardo Quiza y Reinaldo Funes, quienes la
consideran historiadora de todos y profesora de muchos.