Remedios caseros para la vivienda

A partir de los resultados del Centro de Investigaciones de Estructuras y Materiales, de Villa Clara, se ha decidido extender la fabricación sustentable de elementos para la construcción

LIVIA RODRÍGUEZ DELIS
livia@granma.cip.cu

Potenciar la producción local de materiales de la construcción, no solo responde a una solución derivada de la urgencia por resolver la situación de la vivienda con el impulso de la modalidad por esfuerzo propio. Tiene que ver también con la necesidad de —hasta donde sea posible —llevar procesos productivos de base industrial a una escala menor, más humana y descentralizada.

Los cambios en nuestro país para perfeccionar el nuevo modelo económico y social, obligan a generalizar esta opción, que se muestra coherente con los intereses gubernamentales de fomentar una mayor participación de los Consejos de Administración Provincial en el destino de sus municipios, convirtiéndolos en agentes activos de su desarrollo y no meros receptores de decisiones y recursos.

Un pueblo construido en Manicaragua con ecomateriales.

Además de reducir la dependencia de los órganos locales con las entidades centrales, la fabricación de materiales propios contribuye al incremento de su oferta y variedad, y por ende, minimiza el tiempo que se necesita para solucionar el problema existente en el fondo habitacional de nuestro país.

También repercute en el sector laboral con la generación de nuevos empleos y posibilita un ahorro considerable de combustible al disminuir la transportación de áridos, bloques, tejas y otros elementos hacia lugares distantes.

Una opción coherente y rentable

Acorde a esta premisa, el Centro de Investigaciones de Estructuras y Materiales (CIDEM), cuya sede se encuentra en la Universidad Central Marta Abreu de Las Villas, trabaja desde hace 19 años en el diseño de la tecnología apropiada para la fabricación "artesanal" de elementos indispensables a las viviendas.

A excepción del cemento Pórtland y el acero, el CIDEM emplea como fuentes para su trabajo las materias primas que se descubren en las localidades u otras de fácil, rápida y cercana adquisición; y desarrolla un proceso de innovación tecnológica, que comprende la investigación fundamental en la Universidad, y la aplicación, producción y montaje de la maquinaria, explicó a Granma Fernando Martirena, director del centro.

De conjunto con la Industria Sideromecánica se confecciona la maquinaria para la obtención de tejas, bloques, ladrillos, y los molinos de cemento.

Asimismo los residuos de los aserríos son usados en sustitución de la leña como combustible de los hornos rústicos encargados de la producción de ladrillos de arcilla y también para el procesamiento de cal, que se emplea en la preparación de pintura, material para el repello y del cemento puzolánico, este último una opción de calidad más asequible para la población.

Junto a ello funcionan talleres montados para moler piedra con vista a entregar arena, el conocido programa de bambú y una red de más de 280 productores privados de ladrillos, quienes el año pasado tributaron a los mercados del Ministerio de Comercio Interior 36 millones de estos.

"Con esos talleres, los cuales se encuentran distribuidos en cerca de 47 municipios, en el 2010 se construyeron y rehabilitaron unas 3 830 viviendas".

Ahora —puntualizó— el Ministerio de la Construcción decidió montar un programa de producción de maquinarias para extender esta modalidad al resto de los municipios.

SIN SACRIFICAR LA CALIDAD DEL PRODUCTO

"Se deben aprovechar la fuerza técnica calificada que está distribuida de manera uniforme en el país y los expertos encargados del control de la calidad en los talleres, para que, con el concurso de los gobiernos locales y la población, en el año 2012 se logre alcanzar la ansiada cifra de 60 000 viviendas, sin sacrificar la calidad", opina Martirena.

Para la asistencia técnica y supervisión de las producciones y la capacitación, el Ministerio de Educación Superior ha creado una red en las universidades con el objetivo de replicar el esquema del centro villaclareño, en cada una de las provincias.

Ya eso se ha logrado en Santiago de Cuba, Holguín y Villa Clara, estamos a punto en Pinar del Río, y nos falta trabajar un poco más en Sancti Spíritus y Granma, afirmó Martirena.

No obstante, la utilización eficiente del proyecto que incluye el respeto a la disciplina tecnológica, depende, en gran medida, de la constancia y la responsabilidad de los directivos municipales.

"Los municipios de Gibara, en Holguín; Sagua la Grande, en Villa Clara; y Palma Soriano, en Santiago de Cuba, ven aquí una oportunidad. Los pobladores de Antilla, por ejemplo, antes de tener el taller, recibían en un mes 500 bloques mensuales y actualmente se entrega al programa de la vivienda hasta 22 500 en igual periodo.

"Otros, lejos de ver las ventajas de este programa, solo se quejan del incremento del trabajo, el control y las nuevas tareas a asumir, y algunos mantienen el pensamiento de que las producciones deben ser de grandes talleres y por tanto no creen en las pequeñas incursiones. Por ejemplo, el municipio de La Palma, en Pinar del Río, tiene una infraestructura montada desde octubre del 2008, que aún no ha sido utilizada; Caibarién, en Villa Clara, también tiene el equipamiento desde hace tiempo, pero es explotado por debajo de sus posibilidades; y ellos no son los únicos".

Proyectos como estos demuestran que en los próximos años uno de los sectores que con más dinamismo puede ser transformado es el sector de la vivienda, el cual se mantiene como una tarea pendiente. Hay soluciones sostenibles para contribuir en gran parte. ¿Qué falta? El empeño y el compromiso.

 

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