La muerte de Osama Bin Laden en Pakistán, por comandos del
Pentágono, sirve de pretexto a legisladores estadounidenses para
arremeter contra el Gobierno de Islamabad al acusarlo de evitar
combatir a los terroristas.
Muchos congresistas están indignados al conocer que el líder de
Al Qaeda vivía en una tranquila localidad, cercana a la capital, por
lo cual exigen a Washington cortar la ayuda a ese país, comenta hoy
el diario The Hill, reporta Prensa Latina.
Pakistán es un tanto bombero y pirómano cuando se trata de ayudar
a Estados Unidos, expresó el legislador demócrata Chris Coons. Por
su parte, su colega Howard Berman destacó que esa nación recibió
desde 2001 casi 20 mil millones de dólares por concepto de
asistencia civil y militar.
Sin embargo, agregó, algunos miembros de los cuerpos de
inteligencia y del ejército pakistaní mantienen su apoyo a grupos
que amenazan a Afganistán y a nuestra nación.
En similar sentido se pronunció el senador republicano Robert
Corker, quien llamó al presidente Barack Obama a ver la relación con
Islamabad de una forma diferente.
Las autoridades de ese país en ocasiones colaboran en la lucha
contra Al Qaeda y los talibanes, pero otras veces hacen lo
contrario, estimó.
También el vicepresidente del Comité de Servicios Armados de la
Cámara de Representantes, el republicano Mac Thornberry, exhortó a
condicionar, aún más, la ayuda a Pakistán.
Tal postura fue respaldada por el senador Ben Cardin, quien
afirmó que la Oficina Oval debe estar dispuesta a cortar sus fondos
de cooperación.
The Hill advierte contra esa estrategia al considerar que
amenazar a un socio clave en la guerra en Afganistán puede ser
contraproducente.
En ese sentido, el senador republicano Richard Lugar comentó que
"separarnos de Pakistán sería imprudente y peligroso porque
complicaría las operaciones militares en Afganistán".
También su colega demócrata John Kerry, presidente del Comité de
Relaciones Exteriores de la Cámara alta, defendió la alianza entre
ambos países.