La Campaña Nacional de Desarme Voluntario 2011 comienza hoy en
Brasil para recoger las armas de fuego en poder de la población de
manera ilícita, a cambio de una recompensa monetaria según el tipo
de armamento.
La campaña de este año establece por primera vez el anonimato de
las personas que entregan las armas y la inclusión de las iglesias y
las sedes de organismos no gubernamentales como locales de recogida
de esos artefactos, informó Prensa Latina.
Quienes lo deseen podrán acudir a esos sitios o a las ya
habituales estaciones de la policía civil, batallones de la Policía
Militar, los cuerpos de bombero o las unidades de las fuerzas
armadas.
Estadísticas de la entidad no estatal Viva Río fijan en 14
millones 500 mil las armas de fuego circulando en el país, cuatro
millones de ellas de manera irregular.
El Ministerio de Justicia, responsable de la campaña, destinó 10
millones de reales, unos cinco millones 900 mil dólares, para
resarcir la entrega de los armamentos.
Las recompensas varían entre 100 y 300 reales (entre 59 y 177
dólares), en dependencia del tipo de arma, sea revólver, pistola,
fusil u otro. La última campaña nacional de desarme fue realizada
entre diciembre de 2008 y diciembre de 2009, tiempo durante el cual
fueron recopiladas más de 40 mil armas.
El ministro de Justicia, José Eduardo Cardozo, hará la
presentación oficial de la Campaña Nacional de Desarme Voluntario
2011 en el Palacio da Cidade, de Río de Janeiro. También estarán el
gobernador Sergio Cabral y el prefecto Eduardo Paes.
Interrogado sobre la novedad del anonimato, Cardozo apuntó que el
objetivo es recopilar el mayor número de armas posibles y la
identificación de las personas es un factor que puede perjudicar ese
propósito.
Estas acciones de desarme resultan fundamentales en la
perspectiva de que todos los estudios muestran que reducen
sensiblemente los índices de homicidios y propician una amplia
discusión sobre las armas y la cultura de la violencia, que
infelizmente está impregnada en nuestro medio, señaló Cardozo.
Tras la presentación de la campaña, el titular de Justicia se
trasladará al municipio de Volta Redonda, donde presenciará la
incineración de unas mil armas, que serán fundidas en los hornos de
la Compañía Siderúrgica Nacional. El acero obtenido será vendido y
el dinero empleado en el tratamiento a víctimas de violencia.