ABBOTTABAD, Paquistán,
5 de mayo.— Según publica el diario The New York Times, en el
operativo contra Osama bin Laden, la abrumadora superioridad de los
soldados de elite norteamericanos no dio ninguna opción a quienes
acompañaban al terrorista, del que se mantiene que estaba desarmado
en el momento de su muerte, pero con el matiz de que tenía a mano un
rifle de asalto.
Según fuentes de la administración norteamericana, los soldados
estadounidenses solo recibieron fuego enemigo al principio del
asalto, cuando el mensajero de Bin Laden, Abu Ahmed Al Kuwaiti,
disparó desde detrás de la puerta de la casa de invitados adyacente
a la casa principal, en la que se encontraba Bin Laden. Después de
que los comandos abatiesen a Al Kuwaiti y a una mujer en la casa de
invitados, no volvieron a ser disparados.
En cambio, dos responsables de la seguridad paquistaní, citando
sus investigaciones, afirmaron que ninguno de los inquilinos efectuó
disparo alguno.
"La gente que había dentro de la vivienda estaba desarmada. No
hubo resistencia", apostilló uno de ellos. El asalto fue "a sangre
fría", aseveró el otro funcionario.
Las fotos difundidas el miércoles por Reuters mostraban a tres
hombres muertos que fueron fotografiados una hora después del
asalto. Los tres fallecidos yacían en el suelo rodeados por un
enorme charco de sangre y no constaba que alguno de ellos poseyera
algún arma.
La Casa Blanca, por su parte, alegó que la "niebla de la guerra"
le ha llevado a dar informaciones confusas sobre el asalto.
Entretanto, Paquistán alertó que la operación de Estados Unidos
que acabó con la vida de Osama bin Laden pudo desembocar en una
"tragedia" si se hubiera percatado de la violación de su espacio
aéreo, y advirtió que no permitirá otro operativo de ese tipo,
reportó EFE.
El aviso se lanzó tanto desde el seno del poder civil como del
militar.