A
principios de esta semana, The Times reportó sobre el
contragolpe del Congreso contra el Comité Consultivo de Pagos
Independiente, una parte fundamental de los esfuerzos para contener
los recortes en la atención sanitaria. Este contragolpe era
predecible; es también profundamente irresponsable, como lo
explicaré en un minuto.
Pero algo más me incomodó mientras observaba los argumentos
republicanos de los Representantes contra el Comité, esto es la
noción de que lo que necesitamos hacer realmente es que "los
programas de atención sanitaria del gobierno sean más sensibles a la
opción del consumidor".
Aquí está mi pregunta: ¿Cómo puede ser normal, o de hecho incluso
aceptable, referirse a los pacientes como "consumidores"? La
relación entre el paciente y el doctor se consideraba especial, casi
sagrada. Ahora los políticos y los supuestos reformadores hablan del
acto de recibir cuidado médico como si no fuera diferente de una
transacción comercial, como comprar un auto —y solamente quejarse
cuando no es lo suficientemente comercial.
¿En qué nos estamos equivocando?
Sobre el Comité Consultivo: Tenemos que hacer algo sobre los
costos de la atención sanitaria, lo cual significa que tenemos que
encontrar una manera de comenzar a decir no. En particular, dada la
continua innovación médica, no podemos mantener un sistema en el
cual el Medicare pague esencialmente por cualquier cosa que un
doctor recomienda. Y eso es especialmente verdad cuando esta actitud
de cheque en blanco se combina con un sistema que da a los doctores
y los hospitales —que no son santos— un fuerte incentivo financiero
para comprometerse a un cuidado médico excesivo.
Por lo tanto, este es el porqué del Comité Consultivo, cuya
creación fue ordenada por mandato de la Reforma de la Salud del año
pasado. La junta, integrada por expertos de la atención sanitaria,
daría un índice límite para el crecimiento en el gasto del Medicare.
Para mantenerlo en el índice o por debajo de este, la junta
sometería las recomendaciones "por vía rápida" para el control de
gastos que entraría en efecto automáticamente, a menos que fueran
invalidadas por el Congreso.
Antes de que usted comience a gritar sobre el "racionamiento" y
los "paneles de la muerte", tenga en cuenta que no estamos hablando
de los límites de la atención sanitaria que usted puede comprar con
su dinero (o su compañía de seguros). Estamos hablando solamente de
lo que se pagará con el dinero de los contribuyentes. Y la última
vez que la leí, la Declaración de la Independencia no dice que
tenemos el derecho a la vida, a la libertad, y a la búsqueda de la
felicidad con todo pagado.
Y el punto es que las decisiones se deben tomar; de un modo u
otro, el gasto público en la atención sanitaria debe ser limitado.
Ahora, lo que los Republicanos de la Cámara de Representantes
proponen es que el gobierno simplemente empuje el problema del alza
del costo de la atención sanitaria a los jubilados; es decir, que
reemplacemos el Medicare por vales que se pueden aplicar a los
seguros privados, y que contamos con que los jubilados y las
compañías de seguros lo solucionen de alguna manera. Esto, dicen
ellos, sería mejor que una revisión de los expertos porque abriría
la atención sanitaria a las maravillas de la "opción del
consumidor".
¿Qué es lo equivocado de esta idea (independientemente de los
enormemente inadecuados vales propuestos)? Una respuesta es que no
funcionará. La medicina "basada en el consumidor" ha sido un fracaso
en todas partes donde se ha intentado. Para tomar el ejemplo más
relevante posible, la ventaja del Medicare, que originalmente fue
llamada Medicare + opción, se suponía que ahorraría dinero; terminó
costando sustancialmente más que el Medicare tradicional. Estados
Unidos tiene el sistema sanitario "manejado por el consumidor" más
avanzado del mundo. También tiene los costes más altos y con todo no
proporciona una calidad de cuidado mejor que los sistemas más
baratos de otros países.
Pero el hecho de que los Republicanos estén exigiendo que
literalmente arriesguemos nuestra salud, incluso nuestras vidas, en
un sistema ya fallido es solamente parte de lo equivocados que
estamos aquí. Como dije anteriormente, hay algo terrible en la
noción entera de pacientes como "consumidores" y la atención
sanitaria como una simple transacción financiera.
La asistencia médica, después de todo, es un área en la cual las
decisiones cruciales —decisiones de vida o muerte— deben tomarse. E
incluso tomar decisiones inteligentes requiere una gran cantidad de
conocimiento especializado. Además, esas decisiones se deben tomar a
menudo bajo condiciones en las cuales el paciente está incapacitado,
bajo tensión severa, o necesita una acción inmediata, sin tiempo
para la discusión, y mucho menos para hacer comparaciones.
Por eso existe la ética médica. Por eso los doctores se ven como
algo especial y esperamos que se comporten de acuerdo con niveles
más altos que otros profesionales promedio. Esa es una razón de por
qué tenemos una serie televisiva sobre doctores heroicos, mientras
que no tenemos una serie televisiva sobre encargados médicos
heroicos.
La idea de que todo esto pueda reducirse al dinero —que los
doctores apenas sean "proveedores" que venden servicios de atención
sanitaria a "consumidores"—, es enfermiza. Y el predominio de esta
clase de lenguaje es una muestra de que algo está yendo muy mal no
solo con esta discusión, sino con los valores de nuestra sociedad.