Cada
vez que el mundo se enfrenta a nuevos problemas en su desarrollo, no
faltan quienes aprovechan para propagar la "teoría de la amenaza
china", como sucede hoy con la subida del precio de los cereales en
el mercado internacional.
En este sentido, los acusadores hacen notar el aumento de las
reservas cerealeras chinas, el traspaso de su inflación monetaria y
el incremento de su consumo, los que en su opinión generan
condiciones para la elevación de los precios de los cereales. Así
las cosas, tal parece que los chinos amenazan la supervivencia del
planeta. La revista japonesa Sapio cae incluso en la demagógica
apreciación de que China consumirá todos los recursos del orbe.
No se deben pasar por alto en este sentido las numerosas
catástrofes que han afectado a la agricultura mundial. Es una
conclusión que comparten estudiosos como el Premio Nobel de Economía
Paul R. Krugman. El precio del trigo aumentó en un 45 % el año
pasado debido a las calamidades naturales. En los últimos meses, ha
habido desastres naturales en unos 20 países, donde se ubica la
quinta parte de las tierras del mundo. Bajo la influencia de la
Niña, una sequía azotó a Estados Unidos, Brasil, Argentina y otros
países productores de cereales.
Según funcionarios de la ONU, la crisis financiera internacional
ha dado origen a la restricción crediticia en Estados Unidos, Europa
y otros importantes productores cerealeros. La reducción de fondos
ha afectado directamente las inversiones en tecnología agrícola y la
superficie de sembrados y rendimiento en cereales.
Estados Unidos y otros países han aplicado la política monetaria
expansiva, aumentando la circulación de fondos en el ámbito
internacional y la entrada de fondos especulativos al mercado
internacional de cereales, lo que ha conducido al ascenso en los
precios de los granos.
A comienzos del año pasado, el departamento de Agricultura de
Estados Unidos pronosticó el aumento de la producción de maíz, y en
el otoño declaró que el rendimiento del cultivo podría bajar. Esto
dio origen a un vertiginoso ascenso en los precios. Sin embargo, a
finales de año, la producción de maíz aumentó inesperadamente, lo
que generó pingues ganancias para Estados Unidos.
En los últimos años, Estados Unidos y Europa han asignado 6 000
millones y 4 000 millones de dólares, respectivamente, para
subvencionar el desarrollo de combustibles biológicos. Estados
Unidos dedica el 40 % del maíz a la producción de este tipo de
combustible, lo que ocupa gran superficie de tierras cultivadas y ha
agravado la contradicción entre el suministro y la demanda de
cereales en el mundo, generando alzas de precios.
No hay justificación para atribuir el alza del precio cerealero a
China y otros países. China cuenta con una capacidad productiva
cerealera de más de 500 millones de toneladas anuales, y ha
abastecido más del 95 % de sus necesidades de granos durante más de
diez años. La cantidad de cereales que corresponde a cada persona
del país supera el nivel promedio del mundo y sus reservas
cerealeras están muy por encima del nivel de seguridad en el
suministro.
El vertiginoso ascenso en los precios de los granos equivale a un
"tsunami latente", capaz de originar revueltas sociales a
consecuencia de la pobreza, además de constituir una amenaza a la
seguridad.
La solución del problema es una tarea apremiante para el mundo.
Todos los países deben aunar esfuerzos para resolver el problema, en
vez de eludir la responsabilidad y echar la culpa a otros.