Lisandra y Yoanka

Una pareja de oro

Ariel B. Coya

Lisandra Guerra, la matancera que no cesa de acaparar medallas en el Campeonato Panamericano de Ciclismo, en Medellín (Colombia), siempre ha sido buena. Tanto, tanto que su talento sobre la bicicleta no tardó en despuntar con la misma velocidad fulgurante que desarrolla en cada embalaje.

Así fue captada para pulir sus habilidades en el Centro Mundial de Entrenamiento de la UCI, en Aigle (Suiza), cuando apenas contaba 16 años y bien pronto comenzó a forjar una espléndida carrera. Bicampeona de las pruebas rápidas en el Mundial Juvenil de Viena’05, fue escalando progresivamente el podio mundial de los 500 metros contrarreloj, su prueba predilecta y en la que lo ha ganado todo: bronce en Burdeos’06, plata en Palma de Mallorca’07, hasta alcanzar por fin el oro en Manchester’08, como una de las primeras mujeres capaces de quebrar la barrera de los 34 segundos.

Cierto es que desde entonces no ha mostrado la misma estrella en los grandes escenarios, pero igual se ha desquitado en los Campeonatos Panamericanos, donde carga año tras año con una ristra de preseas. Tantas suma, a sus 23 años, que difícilmente tendrá donde guardarlas todas juntas.

En la edición anterior, en Aguascalientes (México), se llevó cuatro oros y en esta ya va por dos, tras superar en la velocidad (f) a la canadiense Monique Sullivan, que un día antes había impuesto una nueva plusmarca para el evento.

Cuatro títulos, pues, acumula Cuba y dos son exclusivamente de ella, que además alcanzó un bronce, junto a Arianna Herrera, en la velocidad por equipos (f). El otro par va indiscutiblemente ligado al nombre de Yoanka González, quien más que otra pedalista "excepcional" ha sido ante todo una "pionera".

Intrépida por naturaleza, cuando comenzó a rodar allá por los años 90 en su natal Villa Clara, el palmarés del ciclismo de pista cubano era poco más que nada. Y ella mostró el camino. Primera medallista mundial con su bronce en la carrera por puntos de Stuttgart’03, ganó el primer título un año después e igual estrenó el podio olímpico en Beijing’08 con una plata imperecedera.

Gloria tenía de sobra para retirarse por todo lo alto, pero ella, tenaz como siempre, eligió regresar. Y ya ven: después de ayudar a Yudelmis Domínguez y Marlies Mejías a imponerse en la persecución por equipos, triunfó por sí misma en el scratch.

No extraña entonces que con semejantes "guerreras", Cuba (4-2-3) marche a todo tren en la lid continental, donde solo Colombia (8-3-3) la aventaja, luego de que el anfitrión Fabián Puerta se coronara en el keirin (m), pues el otro título de la jornada fue para el chileno Luis Mancilla en la exigente prueba del omniun (m).

 

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