Con la inauguración de la exposición fotográfica A 50 años del
primer encuentro de Fidel y Guayasamín, se recordó hoy en la casa
que lleva el nombre del Pintor de Iberoamérica, un acontecimiento
que fortaleció los vínculos fraternales entre Cuba y Ecuador.
Edgar Ponce, embajador del país suramericano en la Isla, recordó
que hace medio siglo, en la noche de un seis de mayo de 1961,
Guayasamín realizó el primero de los cuatro retratos que en su vida
hiciera al Líder Histórico de la Revolución Cubana.
Dijo que bajo un torbellino de preguntas acerca de la pintura,
pinceles, lienzos y otros disímiles temas, de explicaciones sobre la
lucha armada y los retos que afrontaba la Cuba Rebelde, Guayasamín
pintó, en apenas unas horas, la obra, que mereció los elogios de
Fidel y en correspondencia, el artista prometió regalársela al día
siguiente en la embajada ecuatoriana.
Subrayó que en esa sesión se inició una amistad que reeditaría la
establecida por los próceres José Martí y Eloy Alfaro en el siglo
XIX y fruto de la cual quedan como impronta esos lienzos magistrales
y eternos que perpetúan los entrañables lazos entre dos hombres
excepcionales y dos pueblos latinoamericanos.
Eusebio Leal, Historiador de La Habana, elogió esta exposición
que recupera la memoria histórica de un acontecimiento y una
trayectoria, paradigmas de la fraternidad de dos trascendentes
figuras y por extensión a sus respectivos pueblos.
En nombre de la familia Guayasamín, Pablo, hijo de quien legara a
Nuestra América y a la humanidad La capilla del hombre, y presidente
de la fundación que atesora su obra y herencia, en una carta desde
Quito, leída en el acto, agradeció este homenaje y se refirió a las
fotografías que testimonian los encuentros de su padre y Fidel en
varios momentos históricos.
Al acto de inauguración asistieron Armando Hart Dávalos,
presidente de la Sociedad Cultural José Martí, y Kenia Serrano,
presidenta del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, entre
otras personalidades.