A
reivindicarnos de la visión simplista en torno a Cuba como destino
de mero esparcimiento, y a descubrir el país en sus múltiples
esencias culturales y hospitalarias, convocó ayer Eusebio Leal
Spengler, Historiador de la ciudad de La Habana, al participar de la
segunda jornada de la Feria Internacional de Turismo, FITCuba 2011,
en su trigésimo primera edición.
En presencia de Manuel Marrero Cruz, ministro del sector, Leal
defendió la idea de que el turismo cubano no debe tener como único
fin el económico, sino el de ganarle afectos al Archipiélago a
partir de un conocimiento fiel de su realidad. Por ello, resaltó,
nuestro proyecto turístico debe ser apreciado como asunto de la
nación, más que de profesionales de la industria.
Destacó la importancia de la preparación del guía, que debe
distinguirse como acompañante elocuente y no de palabrería huera;
del buen funcionamiento de los aeropuertos y puertos, donde se
recogen las primeras impresiones de un lugar, y de asumir el servir
como "menester honroso".
En una conferencia en la que sintetizó los avances en materia de
restauración y de beneficio social experimentados por la otrora
villa de San Cristóbal de La Habana —donde mucho queda por hacer
porque inmensa era la obra—, Eusebio Leal ponderó que convertir en
realidad empeños de tanta envergadura ha precisado, además de
recursos económicos, una gran fuerza moral y de voluntad política.
"Esto es obra de una nación, no de la Oficina del Historiador",
concluyó.
Con sede en el histórico Parque Morro-Cabaña, esta edición de
FITCuba se dedica especialmente a la urbe capitalina, y abrirá sus
puertas al gran público los días viernes y sábado.